viernes, 28 de febrero de 2025

Alocución del Señor Académico Presidente pronunciada el 27 de febrero de 2025


213 ANIVERSARIO DEL PRIMER IZAMIENTO DE LA BANDERA NACIONAL

27 de febrero de 2025 – Sede la Academia Belgraniana de la República Argentina

 

 

Al poco tiempo de conocer al Prof. Jorge Gulló y Paternó, Primer Presidente de esta patriótica institución, me preguntó: ¿ésta Bandera Nacional fue creada por Manuel Belgrano, señalando un Pabellón?, sin vacilar dije ¡sí!, con total y plena seguridad, pero no, la respuesta del Fundador de la Academia que honra la memoria y gesta del Hijo Prominente de Buenos aires y Primer Prócer Porteño, fue ¡NO!, le pregunté: profesor Gulló Por qué? Su respuesta fue: “la Bandera creada por el General no tenía sol; Belgrano no le puso sol a la bandera de la Villa del Rosario”.

 

Aquella lección aprendida en plena juventud, marcó mi interés por profundizar caminos históricos no convencionales, distantes de los renglones escritos y reescritos por muchos historiadores. Abrió en mí el interés por conocer, analizar y profundizar las crónicas, penetrando en los difíciles secretos de la Historia Nacional.

 

Como ocurre con la Escarapela, ningún documento histórico menciona el diseño de la Bandera del 27 de febrero de 1812. Algunos la suponen celeste-blanca-celeste, y otros apoyan la tesis de solo dos franjas, ya sean verticales al asta u horizontales al vuelo, blanca y celeste o a la inversa. La versión mayormente sostenida, es la que sostiene que era horizontal blanca y celeste, lo deducen así estudiosos, como si se tratara de una extensión de una supuesta escarapela circular blanca con centro celeste, apoyándose hasta en la hipótesis de la similitud que guardaría la bandera de Belgrano con la bandera de San Martín llamada “de Los Andes”, hoy símbolo patrio histórico no formal y Bandera oficial de la Provincia de Mendoza.

 

“Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, mándela hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la Escarapela Nacional. Espero que sea de la aprobación de V.E.” textuales palabras expresadas por el Prócer remitidas al Triunviro. Reflexionemos: ¿Por qué era preciso?, ¿Qué entendía Belgrano por preciso?, sigamos: “la mande hacer blanca y celeste” ¿Cuándo? ¿Dónde? Seguramente la trajo ya hecha porque no era posible entender que la hizo allí in situ e inmediatamente la enarboló.

 

Anoticiado el Triunvirato le contesta el 3 de marzo, en forma extensa y admonitoria, advirtiéndole que actitudes como la suya, pueden tener influencia desastrosa en la gestión de gobierno, para terminar exhortándolo a que haga pasar el episodio como un rasgo de entusiasmo, ocultando la bandera y subrogándola a la que se le envía. Esta, la que se le envió debió ser, una rojo y gualda como la de la fortaleza, según las ordenanzas reales del 28/5/1785 y del 8/3/1793, que corroboran el testimonio de grabados británicos mostrando el fuerte en la invasión de 1806.

 

Muy razonablemente, el Triunvirato entendía que no era lo mismo una escarapela como distintivo de la tropa, que una bandera, de resonancia internacional y fuerte implicancia de autonomía e independencia en momentos de delicadas negociaciones políticas.

 

Nunca leyó Belgrano esa carta, pues ascendido a general había partido para hacerse cargo de los Ejércitos del Norte, en reemplazo de Pueyrredón. Por ello, tres meses después celebra en Jujuy el 25 de mayo, formando a la tropa, frente a la blanca y celeste, previamente bendecida por el doctor Ignacio Gorriti.

 

Como respuesta llega otra severa reprimenda del gobierno que no concebía la repetición del hecho, y encomienda al propio Belgrano, la reparación inmediata de tamaña falta. Belgrano disciplinado, termina diciendo que la ha recogido y que se deshará de ella para que no haya ni memoria de la misma.

 

Sin embargo, después de los combates de Las Piedras, Tucumán y Salta, en 1813 conmemora el aniversario de la gesta de mayo, paseando a la tropa ante su adorada bandera, aunque el domingo 25 entrega al Cabildo de Jujuy otra muy distinta, la que todos conocemos blanca con el escudo de la Asamblea Constituyente en su centro, con un agregado la mascapaicha, símbolo del poder inca; hoy esa bandera es llamada de la Libertad Civil y fue elevada a Símbolo Patrio Histórico en 2015.

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La bandera sigue su periplo al norte, regresando de Vilcapugio y desapareciendo en Ayohuma, con un posterior hallazgo en la capilla de Macha, donde dos banderas vuelven a la luz: una celeste – blanca – celeste y otra blanca – celeste – blanca.

 

La Asamblea del año XIII es, sin duda y por su parte, el gran foro donde se trazan nuestras bases jurídicas y se concibe institucionalmente a la Nación. Siendo así, cuesta entender que habiendo dispuesto escudo, banda, himno y moneda, no haya legislado sobre la bandera patria.

 

Mientras tanto en el Puerto y Fortaleza de Buenos Aires seguía tremolando la Bandera del Rey de España.

Instalado el Congreso en San Miguel de Tucumán, el 9 de julio declara la independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica, acta que se difunde en español, quechua y aimara.

El 20 de julio, una comisión integrada por los diputados Esteban Luis Gascón, Juan José Paso y José María Serrano, propone que se decrete una bandera menor para la nueva nación, la idea es aprobada oficialmente en la sesión del 25 de julio, como sigue:

"Elevadas las Provincias Unidas en Sudamérica al rango de una Nación, después de la declaración solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la celeste y blanca que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo, exclusivamente en los ejércitos, buques y fortalezas, en clase de bandera menor, ínterin decretada la forma de gobierno más conveniente se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la bandera mayor”. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. (Firmado): Francisco Narciso de Laprida, diputado presidente. Juan José Paso, diputado secretario." Sesión del 25 de julio de 1816. (El Redactor, Nº 10, del 3 de octubre de 1816).

La Bandera Nacional ya tiene tres franjas: celeste la de sus extremos y blanca la del medio  se menciona que es así tal cual la costumbre hasta el momento. Hay 4 años de gris en que no sabemos bien, con precisión histórica, qué sucedió con la Bandera de 1812 y cómo y por qué llegó a modificarse y adoptar la distribución de franjas tal cual la conocemos al día de hoy.

El llamado Congreso sesionó en Tucumán desde el 24 de marzo de 1816 hasta el 4 de febrero de 1817. Ante el avance realista por el norte, el 23 de septiembre de 1816, se dispuso su traslado a Buenos Aires.

Ya en la ciudad porteña "El señor diputado Chorroarín … expuso que era de parecer que sirviendo para toda bandera nacional los dos colores blanco y azul en el modo y forma hasta ahora acostumbrada fuese distintivo peculiar de la bandera de guerra un Sol pintado en medio de ella, cuyo proyecto, adoptado por la sala después de algunas reflexiones, quedó aprobado." Sesión del 25 de febrero de 1818. (El Redactor, Nº 10, del 3 de octubre de 1816).

El diputado Chorroarín era un sacerdote católico más precisamente un canónigo. De este modo, nacen las dos banderas que utilizaríamos por 167 años hasta 1985, cuando el presidente Alfonsín uniforma el Pabellón con sol, ya sea para el uso civil o militar.

Volviendo a la redacción de 1818, podemos tildarla de desafortunada ya que utiliza por primera vez la palabra "azul" cuando describe sus colores, ello motivó que muchos entendieran que el color se había modificado, quizás por el carácter no heráldico del celeste. Los federales con Rosas a su cabeza las reprodujeron de azul; los unitarios de celeste.

En otro orden de cosas, define incorrectamente a la bandera mayor llamándola "de guerra", cuando internacionalmente bandera de guerra es una distinta de la habitual. Algunos países con sistema de gobierno monárquico levantan exclusivamente cuando están librando una guerra, una bandera distinta a la de paz, como por ejemplo pensemos en el Imperio de Japón en la II Guerra Mundial. Dos Banderas simultáneas son incorrectas e impensados para una república.

A la luz de lo que someramente hemos expuesto podemos entender que la Bandera tiene el sol patrio desde 1818. El General don Manuel Belgrano seguramente se anotició del símbolo agregado a su emblema y nada dijo en contrario. En 1820 fallecía en Buenos Aires casi al olvido de todos.

Hoy, además de celebrar los 213 años de la gloriosa jornada del enarbolamiento de Bandera del general Belgrano en las barrancas del Paraná, iniciamos oficialmente el año conmemorativo del 60 aniversario de la creación de la Academia Belgraniana de la República Argentina.

Rectora de los Estudios Superiores Belgranianos. Fundada en 1965 por el profesor Jorge Gulló y Paternó, nadie pudo corregirla, ni rectificarla. Entre sus fundadores podemos mencionar a Enrique de Gandía el primero, el gran maestro de la historia y entre otros destacados hombres como lo fueron Mons. Manuel Augusto Cárdenas, el P. Guillermo Furlong y el Dr. Guillermo Garbarini Islas.

La mujer siempre ocupó en el alma de Belgrano un lugar de preferencia, por ello en su rica historia la Academia Belgraniana recibió en su ceno a la Comisión de Damas Belgranianas y fundó la Distinguida Orden del General Manuel Belgrano para premiar valores.

Nosotros, sus continuadores, no estuvimos al lado de aquellos preclaros belgranianos, pero recibimos su legado, recogiendo el camino de argentinidad que nos propusieron. No competimos con nadie y no callaremos ante nadie; no tenemos tiempo para perder en mezquindades, ni lugar en nuestro corazón para enemigos ocasionales. Bregamos por la unidad de las instituciones belgranianas.

“Si en verdad somos porque los demás nos ven y nos piensan, cuidemos que Belgrano deje de ser, porque no lo pensamos”.

Nuestro propósito es altruista y solo tiene por horizonte preservar el legado belgraniano y transmitir y presentar a las generaciones actuales y futuras la obra del Padre de la Patria, pulida de parcialidades oportunistas y brillante en si misma por ser el pensamiento, el razonamiento, la voluntad, el ánimo, la determinación, el empeño, la fatiga y la faena de aquel que dejó todo de sí y solo quiso una Patria unida y soberana.

Hago mías las palabras que nos dejara el profesor Jorge Gulló en su legado espiritual: Académicos, Consejeros, Damas Belgranianas “Profundicen la verdad y declaren a Belgrano que es verdadero fundador de la libertad argentina”.

 

Prof. Rubén Alberto Gavaldá y Castro

Presidente de la Academia Belgraniana

Alocución del Sr. Prof. D. Rubén Alberto Gavaldá y Castro en ocasión de la concesión de la Orden Militar del Norte al descendiente del Libertador General Simón Bolivar

Nos encontramos reunidos para agasajar a don Michel Capelo Portillo, descendiente de la Familia Bolívar – Palacios; sobrino nieto de Simón B...