jueves, 22 de octubre de 2026

"Belgrano y su mensaje a las nuevas generaciones" por el Consejero Académico Sr. Alejandro Fabián Fensore



"Belgrano y su mensaje a las nuevas generaciones"

 

Por el historiador Alejandro Fabián Fensore

Consejero Académico

 

 Conferencia de ingreso

Salón Manuel Belgrano

21 de octubre de 2026


En estos tiempos actuales, se ha vuelto muy necesario el conocimiento de la historia, pues a nivel mundial, el pasado está cayendo paulatinamente en el olvido. Es por esta causa que los historiadores hacemos denodados esfuerzos en divulgar el pretérito a través de conferencias, publicación de trabajos en diferentes medios, y en la escritura de libros. 

En agosto de este año, he lanzado mi libro titulado “Apostillas y Datos Curiosos de la Historia Argentina: Revolución e Independencia”, dedicado a esta época gloriosa y a personajes fundamentales como San Martín y Belgrano. En el prólogo, reproduzco unas palabras del Historiador británico Eric Hobsbawm que me parecen relevantes: “El ser humano crece en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven”. También transcribo unas palabras del escritor Roger Garaudy, expresando que “la crisis de esta época se debe a la pérdida de memoria de la humanidad: el mundo está loco porque la gente se ha vuelto amnésica”. 

Es por ello que, como antídoto contra la amnesia y la falta de relación del presente con el pasado, deseo en esta entrada a la Academia Belgraniana de la República Argentina, referirme al mensaje que desde el túnel del tiempo don Manuel Belgrano pregona a las nuevas generaciones. A continuación, describiré los distintos mensajes que nuestro prócer nos transmite.


Honestidad y desprendimiento

Belgrano ha dado innumerables muestras de su honestidad y desapego a lo material. En carta al Primer Triunvirato, cuando fue nombrado comandante del Regimiento de Patricios, el 15 de noviembre de 1811 expresa: “Ofrezco la mitad del sueldo que me corresponde, siéndome sensible no poder hacer demostración mayor, pues mis facultades son ningunas y mi subsistencia pende de aquél, pero en todo evento sabré también reducirme a la ración de soldado, si es necesario, para salvar la justa causa que con tanto honor sostiene V.E.”.

Esta renuncia a su salario también la hizo en 1810 diciendo: “Renuncio a mi sueldo de vocal de la Primera Junta de Gobierno porque mis principios así me lo exigen”.

El creador de la bandera, consideraba que aquellos que tenían una función de gobierno debían ser transparentes y dar el ejemplo. Es por ello que en su autobiografía escribía: “Nada importa saber o no la vida de cierta clase de hombres que todos sus trabajos y afanes los han contraído a sí mismos, y ni un solo instante han concedido a los demás; pero la de los hombres públicos, sea cual fuere, debe siempre presentarse, o para que sirva de ejemplo que se imite, o dé una lección que retraiga de incidir en sus defectos”.

A pesar de inconvenientes y tropiezos, Belgrano nos enseña el camino diciendo: “A quien procede con honradez, nada debe alterarle. He hecho cuento he podido y jamás he faltado a mi palabra”. Además, sostenía: “Me glorío de no haber engañado jamás a ningún hombre y de haber procedido constantemente por el sendero de la razón y de la justicia, a pesar de haber conocido la ingratitud”.

En síntesis: Belgrano nos enseña a ser honestos, a no mentir, a ser desprendidos en beneficio de los demás y a ser siempre transparentes en nuestro proceder.


La educación como motor

Se sabe que la educación es la transmisión de conocimientos, valores, habilidades, hábitos y creencias de una generación a otra. Es un derecho básico para el desarrollo humano y la igualdad social. Belgrano lo tenía muy claro cuando decía: “Sin educación en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos”. Don Manuel también donó parte de su librería a la Biblioteca Nacional fundada por Moreno, y se lo puede considerar el verdadero padre de la escuela primaria argentina, antes que las iniciativas de Sarmiento y Rivadavia. En su puesto de Secretario del Consulado, y luego como Vocal de la Primera Junta, impulsó la creación de numerosas escuelas de dibujo, matemáticas, agricultura, náutica, etc. Con un premio de $ 40.000.- fuertes que le fueron otorgados por su victoria en la batalla de Salta, Belgrano dispuso que los mismos se destinaban a la creación de 4 escuelas en Tarija, Tucumán, Jujuy y Santiago del Estero. Para estas escuelas, Belgrano redacta un reglamento y puede decirse que su contenido es un verdadero mensaje a las nuevas generaciones, cuando expresa:  “El Maestro procurará con su conducta en todas sus expresiones y modos, inspirar a sus alumnos, amor al orden, respeto a la Religión, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la virtud, y a las ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, despego del interés, desprecio de todo lo que diga a profusión y luxo en el comer y vestir, y demás necesidades de la vida, y un espíritu Nacional, que les haga preferir el bien público al privado y estimar en más la calidad de Americanos que de Extranjero”.

Belgrano nos habla desde el pasado, marcando los pasos a seguir como argentinos. Y nos marca como punto esencial la educación. La educación es un derecho humano fundamental que empodera a las personas, reduce la pobreza y fomenta el desarrollo sostenible de las sociedades. En la sociedad, la educación trae como beneficios:

 Igualdad y cohesión social: Ayuda a nivelar las desigualdades económicas y sociales, promoviendo la movilidad social.

 Fortalecimiento democrático: Impulsa el respeto por los derechos humanos, la paz, el estado de derecho y una ciudadanía activa.

 Innovación y ciencia: Estimula la creatividad y el desarrollo tecnológico para plantear soluciones a los problemas del entorno.


Compromiso y patriotismo

Belgrano siempre privilegió el bienestar común y la libertad de la nación. Algunas frases nos muestran la veracidad de lo expresado anteriormente. 

“La vida es nada, si la libertad se pierde”. “No busco glorias sino la unión de los americanos la prosperidad de la patria”. «Mucho me falta para ser un verdadero padre de la Patria; me contentaría con ser un buen hijo de ella.”

«Mucho me falta para ser un verdadero padre de la Patria; me contentaría con ser un buen hijo de ella.” “Sirvo a la Patria, sin otro objeto que verla constituida; es el premio al que aspiro´”.

“Era preciso corresponder a la confianza del pueblo, y me contraje al desempeño de esta obligación, asegurando, como aseguro, a la faz del universo, que todas mis ideas cambiaron y ni una sola concedía a un objeto particular, por más que me interesase: el bien público estaba a todos instantes ante mi vista”.

Hay que resaltar que Belgrano se hizo militar sin serlo, y avanzó siempre a pesar de sus enfermedades: eso es compromiso y amor por la patria (características esenciales que el prócer transmitió a los argentinos).


Humildad y sencillez

Por el bien de su patria, nunca le importó su beneficio personal y la ostentación. Su modestia y sencillez son de antología.

Su amigo Celedonio Balbín relata en sus memorias: “Era tal la abnegación con que este hombre extraordinario se entregó a la libertad de su patria, que no tenía un momento de reposo; nunca buscaba su comodidad, con el mismo placer se acostaba en el suelo que en la mullida cama...Se hallaba siempre en la mayor escasez... Lo he visto tres o cuatro veces, en diferentes épocas, con las botas remendadas...El General era muy honrado, desinteresado, recto...”.

Es necesario destacar que Manuel Belgrano entró siendo rico a la función pública, y salió de ella pobre: tan pobre, que cuando murió, hubo que improvisar una lápida de urgencia con un mármol de un mueble perteneciente a su hermana, porque no había dinero alguno. Belgrano falleció sumido en deudas, y en sus últimos días tenía que dar clases de idiomas mediante avisos en diarios clasificados, pues se le adeudaban sueldos.

Sin embargo, su único objetivo era el bien de su amada patria. Nuestro prócer nos transmite que la patria se defiende con humildad, y dando siempre el ejemplo. No hace falta tener opulencia ni ostentar: se trata de tener empatía hacia el semejante. Belgrano nos deja como mensaje que hay que llevar, al igual que él, una vida recta con buenos principios, y difundir el establecimiento de buenas costumbres.


Su visión de futuro

La visión de futuro destaca la capacidad extraordinaria de una persona para anticiparse a los cambios, identificar oportunidades donde otros no ven nada y trazar un camino claro hacia el éxito a largo plazo. No se trata solo de soñar, sino de tener la claridad estratégica para convertir una idea abstracta en una realidad alcanzable. Belgrano ha sido un adelantado. Manuel Belgrano es considerado por historiadores y analistas como el primer precursor del ecologismo y la defensa del medio ambiente en Argentina, mucho antes de que existiera el concepto moderno de ecología. Los principales aspectos de su visión son:

 Defensa de los recursos naturales: Como Secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires (desde los 23 años), denunció en sus memorias anuales la destrucción y depredación de los reinos vegetal, animal y mineral.

 Alerta contra la deforestación: Advirtió sobre los peligros de la tala indiscriminada y promovió planes de forestación y reforestación para regular el agua, mejorar los suelos y mitigar los cambios climáticos.

 Influencia fisiócrata y científica: Su pensamiento estuvo fuertemente inspirado en la fisiocracia (que consideraba a la tierra y la agricultura como la verdadera fuente de riqueza de las naciones) y en las ideas del naturalista alemán Alexander von Humboldt.

 Extensión rural y educación: Propuso proyectos para capacitar a la población en el cuidado de la tierra, el cultivo sostenible y el uso de plantas nativas, además de impulsar la agricultura racional.

Belgrano es también tenido en cuenta como el precursor de la igualdad de género en estas tierras. Las ideas principales de su pensamiento son:

 Acceso a la educación: En el periódico Correo de Comercio, Belgrano sostuvo que las mujeres debían salir de la ignorancia, aprender letras y aritmética, e ingresar a la educación en igualdad de condiciones para poder formar a los futuros ciudadanos.

 Autonomía económica y laboral: Propuso la creación de escuelas gratuitas y oficios para niñas con el fin de evitar la ociosidad y permitirles ganar su propio sustento de manera decorosa, de modo que no dependieran económicamente de un hombre.

 Libre elección de pareja: Cuestionó los matrimonios arreglados y defendía que las mujeres debían tener la libertad de elegir con quién casarse.

 Reconocimiento militar: Durante las campañas de la Independencia, integró y reconoció el valor de mujeres en su ejército, destacando figuras como Juana Azurduy y María Remedios del Valle (a quien nombró capitana).

Los historiadores señalan que, si bien no formuló un feminismo en el sentido moderno, su propuesta de educar a las mujeres y darles un espacio público y económico era sumamente revolucionaria para una sociedad colonial y patriarcal.

Manuel Belgrano es reconocido oficialmente como el primer precursor e impulsor de la actividad aseguradora en la Argentina.

 15 de junio de 1796: En su carácter de Secretario Perpetuo del Real Consulado de Buenos Aires, Belgrano redactó y leyó una célebre memoria institucional (“Medios generales de fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio”) donde propuso de manera formal la creación de una compañía de seguros local (en ocasiones referida en los anales como La Confianza) para amparar el comercio y la producción frente a los riesgos de la navegación y la crisis fiscal.

 Visión económica y doctrina: Formado en España en ciencias económicas y derecho, Belgrano entendía al seguro no solo como una herramienta de amparo patrimonial para los particulares, sino como un pilar fundamental de la política económica para reducir la incertidumbre, movilizar capitales e impulsar el desarrollo del país.

El mensaje que el creador de la bandera deja a las generaciones es muy transparente: tener una visión de futuro, con el objetivo de beneficiar a la patria y sus habitantes.


Conclusión:

El mandato para las nuevas generaciones

Como digo en mi libro de reciente aparición: “Se dice que no hay patria sin historia y que es la conciencia del propio ser. No hay nacionalidad sin una idea sobre su vocación y su destino. No puede existir un país que reniega de sus orígenes y sus próceres". “. Si conocemos y aprendemos el legado de nuestros referentes, seremos mejores ciudadanos y mejores argentinos".

Queridos argentinos, queridos colegas: ¿Cuál es, entonces, el mensaje que Belgrano nos dejó?

Belgrano nos demostró que no se necesitan armas para ser revolucionarios, se necesitan ideas, valores y coraje. El mensaje para las nuevas generaciones es que la patria no es algo que se mira en el pasado; la patria se construye todos los días en el presente.

Hoy, levantar la bandera de Belgrano no es solo cantar el himno. Es estudiar y trabajar con compromiso, es defender la verdad, es proteger el medio ambiente, es tenderle la mano al que menos tiene y es negarse a ser indiferentes ante las injusticias.

Manuel Belgrano no buscaba la gloria. Él mismo lo dijo: “Me hierve la sangre al observar tanto obstáculo... pero sé que mis esfuerzos no han de ser inútiles”. No permitamos que sus esfuerzos sean inútiles. Tomemos su antorcha. Seamos los profesionales, los estudiantes, los trabajadores y los ciudadanos honestos que él soñó.

La patria que él fundó nos sigue necesitando.

Muchas gracias.


Fuentes consultadas:

Libros:

- Fensore, Alejandro: “Apostillas y datos curiosos de la historia argentina: Revolución e Independencia”. Abarcar Ediciones (2026).

- Fernandez, Belisario-Castagnino, Eduardo Hugo: “Guión Belgraniano”. Ediciones La Obra (1962).

- Luna, Félix. “Manuel Belgrano”. La Nación.(2004).

- Mitre, Bartolomé. “Historia de Belgrano y la Independencia Argentina. Losada. (1950).

- Pigna, Felipe. “Libertadores de América”. Booket.(2014).


Revistas y folletos:

- Revista “Todo es Historia”. Nª 38 (Junio 1970).

- “Textos de ayer para la Argentina de mañana: Manuel Belgrano”. Folleto que acompaña a la Revista “Viva”. (2002).

- Boletines del Instituto Belgraniano de San Miguel (Diferentes números).

miércoles, 7 de octubre de 2026

"La historia más allá de la historia" disertación de la Dama Belgraniana Lic. Ana Jover



"La historia más allá de la historia"

Por la Lic. Ana Jover

Dama Belgraniana

 

 Conferencia de ingreso

vía streaming

7 de octubre de 2026


Mi nombre es Ana Jover, nacida en Madrid, España en 1982. Soy descendiente directo de Santiago de Liniers (Abuelo en sexta generación). Psicóloga de profesión, ciudadana Argentina desde 2017.

La historia de mi vida, me hace confirmar que nuestra sangre está llena de vida y de memoria ancestral. Mi vínculo con Liniers comenzó hace casi ya 10 años con unos sueños que me hacían despertar de madrugada con cierta agitación. Mi capacidad de psicoanalizar los sueños me llevó a él.

Soy de las nietas pequeñas de mi familia Liniers, nunca hablé mucho con mis abuelos, pero recordaba esa frase que nos gustaba a veces repetir en el cole, mi tatarabuelo fue “Virrey de Argentina”, sin entender tampoco su significado pero que te hacia quedar como importante o de la realeza. Pero esa frase solo quedo guardada en mi inconsciente, sin más trascendencia, no entendía su importancia y me parecía que quedaba muy lejos en el tiempo como para darle más atención a lo largo de mi vida de estudiante.

Pero la consecución de aquellos sueños me llevó a buscar por internet información, cualquier información que hablara de él.

Como todo libro histórico cuenta lo más representativo, y es justo esto lo que más me impactó, pues, aunque fuera a nivel simbólico en cierta manera estaba siguiendo los pasos de Santiago Liniers, como digo a nivel simbólico.

Por más que haya leído fragmentos de la historia de Liniers, mi cerebro tiene esa discapacidad amorosa de no guardar dichos datos ¡siempre me enfoque por las ciencias naturales!

Aunque no estamos aquí para hablar de mí, sí que es importante poner en contexto a los lectores u oyentes, de mi historia.

En noviembre del 2017, tomé la decisión de dejarlo todo y venirme a Argentina con mi primera hija (que al igual que el primogénito de Liniers, nació en Málaga y de allí se vino a vivir a Argentina… como yo estaba haciendo mientras conocía su historia), que para aquel entonces ella tenía tres años. 

Cuando mi hija comienza a ir al jardín empiezo a implicarme en su educación, un tema que siempre me había generado mucha inquietud a la hora de ser madre: ¿Qué información se les da a los niños? ¿Cómo y para qué?

A finales del 2019, nace mi segunda hija. Empezó a llamarme la atención tantos actos patrios desde tan pequeños, repitiendo una y otra vez las mismas palabras, llenas de conceptos y frases fuera de lugar: Libertad, la patria, fuera los españoles. Momentos incomodos para mi hija la mayor, quien acabó generando un resentimiento contra sus raíces, y en mí una gran pregunta: ¿Dónde estaba Liniers en la historia argentina? Jamás escuche en la escuela ninguna mención histórica.

Finalmente, mi discapacidad por entender la Historia, en verdad es un Don, pues creo que la Historia está escrita por quien escribe la Historia, depende del escritor y de sus intenciones y no tanto de los hechos. En esto hay mucha psicología detrás, ya que ante un mismo acontecimiento un grupo de personas va a experimentar realidades muy diferentes, en función de sus creencias, valores, circunstancias.

Por suerte pude inculcarles a mis hijas el gusto por leer, somos socias de la biblioteca del pueblo y todas las noches les leo un fragmento del libro elegido. Gracias a ello he tenido la oportunidad de ver otra Historia de la Argentina más allá de la escuela y su información fragmentada, interpretada y sacada de contexto. He podido disfrutar de la Historia en su carácter más humano, porque detrás de cada batalla, conquista o revolución, hay personas, hombres, mujeres con familias, sentimientos, emociones…y es así como me vinculé con Liniers, como hombre, marido, padre, amigo, con emociones, sueños, obligaciones, conflictos, y por qué no…pataletas. Poder mirar la Historia más allá de la Historia me hizo interesarme por ella, por ellos.

Al ir creciendo mis hijas íbamos eligiendo libros con más contenido y menos dibujos, y por algún extraño motivo Manuel Belgrano era siempre el elegido para ver que escondían sus páginas, y no lo voy a negar, esperando que en algún momento apareciera alguna referencia de Liniers. Sin proponerlo, nos implicamos emocionalmente con Manuel y no me avergüenza reconocer que hasta he llorado con su historia.

A través de Belgrano descubrimos historias y personas que no se mencionan en la escuela, y que para mí sí son referentes con muchos mensajes para aportar a los niños y niñas desde su infancia. Me van a disculpar por no poder dar referencias bibliográficas, nunca pensé que podría ser relevante.

En el último libro que leímos encontramos a Pedro Río el Tamborcito de Tacuarí, ya solo mencionarlo me emociona la historia. Pedro, un niño correntino de apenas 12 años que se sumó a la expedición militar de Belgrano hacia el Paraguay en 1810, cumplía la función de guiar a un oficial no vidente y tocar el tambor militar para marcar el ritmo de avance y dar aliento a las tropas en combate. En la batalla de Tacuarí (1811), se negó a abandonar su puesto a pesar del peligro. Siguió tocando el tambor para que sus compañeros no perdieran el orden hasta que dos balas enemigas le quitaron la vida en el frente de batalla.

En aquel libro, citaba cómo le afectó emocionalmente a Manuel Belgrano este acontecimiento… Pasan cosas en cada batalla, y parece que los héroes, los soldados, son fríos y aguerridos, y pese a quien le pese, son seres humanos, adiestrados, pero están hechos de lo mismo que usted y yo, y que sus emociones y conflictos no resueltos, afectan a su salud…

Nos encontramos con otro gran descubrimiento “Las Niñas de Ayohuma”: María Remedios del Valle, y sus dos hijas que la acompañaron activamente bajo las balas de la batalla de Ayohuma en 1813, arriesgando la vida a la par de ella para asistir a las tropas.

María Remedios una mujer valiente, decidida, combatió en el frente de batalla, curó a los heridos, fue prisionera de los españoles y azotada públicamente por ayudar a escapar a los oficiales patriotas. Belgrano la nombró Capitana de su ejército y los soldados la bautizaron como la Madre de la Patria.

Pero saben lo que más me emocionó de este último libro que no pude citar, que, en los últimos días de vida de Manuel Belgrano, él estaba solo, pobre, enfermo, años después de todo lo que hizo, por todo lo que lucho, veía cómo había perdido valor, al final el problema no eran los españoles, eran los hombres y sus deseos de poder, luchas políticas en donde la libertad tomo otros sentidos no tan dignos.

Belgrano un hombre al que yo le atribuiría la condición de “Holisitico” entrecomillas, pues tenía grandes influencias españolas, estudio allí Derecho. Cuando ingresó a la Universidad de Salamanca para estudiar Leyes a fines de la década de 1780, tuvo que cumplir con una estricta tradición académica de la época: prestar un juramento solemne en latín de defender y venerar el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. España era la gran abanderada de esta doctrina mariana, y sus universidades exigían este compromiso a todos los estudiantes de derecho y teología. Belgrano se graduó y profundizó sus lazos religiosos incorporándose formalmente como miembro de la Congregación Mariana. El distintivo oficial de esta congregación era, precisamente, una cinta celeste y blanca. He aquí otra gran revelación maravillosa, del sentido de la bandera argentina, cuando Belgrano crea la bandera a orillas del río Paraná, la Revolución de Mayo todavía gobernaba formalmente a nombre del rey legítimo Fernando VII, quien estaba preso de Napoleón Bonaparte. Al usar los colores celeste y blanco (los de la dinastía de los Borbones), Belgrano enviaba un doble mensaje:

Hacia el exterior: Mostraba que el Río de la Plata no era un foco anárquico, sino una región que resguardaba los derechos del rey legítimo frente a la usurpación francesa.

Hacia el interior: Le daba al pueblo y a los soldados una identidad visual unificada, diferenciándose del color rojo que usaban las tropas realistas de España que venían a reprimir la revolución.

Sigo desarrollando este término Holístico que, personalmente, le otorgo a Belgrano.

Aunque fuera una estrategia política, en el congreso de Tucumán 1816, Manuel expuso su “Plan Inca”, tener en cuenta el origen de estas tierras para mi es algo que me une con él, es el encanto que para mi tiene América, “Las Indias”. Se dice mucho que Argentina no tiene Historia, cuando se compara con Europa, pero no es cierto, ya que antes de que llegaran las colonizaciones, existían hombres y mujeres, con sus tradiciones y sus historias y su conexión y respeto con la naturaleza y la vida.

Ya en 1810 redactó el Reglamento para los pueblos de las Misiones, 30 artículos destinados a los pueblos guaraníes que habían quedado desamparados tras la expulsión de los jesuitas, declarándolos como hombres libres e iguales a los criollos.

Mientras miraba la historia a través de los ojos de Manuel, me preguntaba si se sentiría orgulloso al ver que a la bandera se le incorporó el sol Inca, como reconocimiento por todo lo que luchó. Y al final la respuesta es agridulce: Belgrano sintió un profundo orgullo por los triunfos militares logrados bajo esa bandera, pero vio con dolor que el símbolo no alcanzaba para pacificar el territorio. Poco antes de morir, viendo que las provincias se desangraban peleando entre Buenos Aires y el Litoral, pronunció su famosa y dolorosa última frase:¡Ay, Patria mía!. Sentía que todo el esfuerzo había sido en vano porque los argentinos habían cambiado un tirano extranjero por una guerra entre hermanos.

La libertad y la paz prometidas no llegaron, y el proyecto de integración con los pueblos originarios fue el primero en ser sacrificado:

El olvido del Plan del Inca: Tras la muerte de Belgrano y el alejamiento de San Martín, la élite gobernante de Buenos Aires archivó por completo cualquier idea de reivindicación andina. El espíritu del Reglamento de Misiones de 1810 (que les daba tierras y derechos a los indígenas) fue sepultado. Pocas décadas después, el Estado nacional consolidó su territorio mediante campañas militares de despojo y exterminio, como la denominada Campaña del Desierto, haciendo exactamente lo contrario a lo que Belgrano había pregonado.

Los últimos años de vida de Manuel, estuvieron marcados por la tristeza, la pobreza y la frustración al ver cómo el sueño de una patria unida, justa y libre se desmoronaba en una sangrienta guerra civil.

El último libro de Belgrano que leí a mis hijas, dejo en mi mente una imagen, en donde se describía precisamente esos últimos días, enfermo, en su casa, solo, casi que socialmente olvidado, sin embargo, aparece en escena María Remedios del Valle para despedirse de él y reconocer su existencia… Los héroes y heroínas se reconocen entre ellos y jamás olvidan sus vínculos creados desde el corazón y no solo desde las victorias públicas. Mientras imaginaba esta escena emocionada, me decía a mi misma, hay esperanza para la humanidad.

Con toda esta revolución emotiva en mi cabeza sobre la Historia Argentina volví a buscar a Liniers, queriendo saber si se encontró con Belgrano, en qué punto de la historia, cuándo, cómo….

Y aquí encontré mi corazón y mi cabeza tratando de llegar a un acuerdo: Santiago de Liniers y Manuel Belgrano se conocieron profundamente, trabajaron juntos en Buenos Aires, intercambiaron información clave y compartieron momentos históricos fundamentales. Sin embargo, la revolución terminó poniéndolos en veredas opuestas de manera trágica.

Se podría resumir su relación en tres partes claves de la Historia:

1. Las Invasiones Inglesas (1806-1807)

Momento en que más interactuaron.

Tras la reconquista de Buenos Aires liderada por Liniers en 1806, Manuel Belgrano (que era abogado y no militar) decidió prepararse para el inminente contraataque británico. Se unió formalmente a las fuerzas que organizaba Liniers. Primero fue sargento mayor del Regimiento de Patricios, tras algunos conflictos internos con otros oficiales, Belgrano renunció y se puso directamente a las órdenes de Liniers, sirviendo como su ayudante de campo oficial en los combates de 1807.


2. El Consulado de Comercio y la política colonial

Como Liniers fue nombrado Virrey del Río de la Plata por su heroísmo, Belgrano (que era el Secretario del Consulado de Comercio) mantenía comunicación constante con él. Manuel, junto a otros criollos, apoyaba la gestión de Liniers frente a los comerciantes españoles más conservadores (liderados por Álzaga). Intercambiaban información y proyectos económicos para abrir el puerto al comercio, algo que Liniers a veces facilitaba bajo presión o necesidad.


3. El trágico quiebre de 1810

La Revolución de Mayo rompió este vínculo de manera drástica: Belgrano pasó a ser vocal de la Primera Junta patria.

Cuando se enteraron de que Santiago de Liniers estaba organizando una contrarrevolución realista desde Córdoba para frenar el movimiento de Mayo, la Junta emitió una orden estricta: fusilar a los conspiradores.

Aunque Belgrano sentía respeto y afecto por su antiguo jefe militar de las Invasiones Inglesas, priorizó la causa revolucionaria y firmó la orden de fusilamiento de Santiago de Liniers, quien fue ejecutado en Cabeza de Tigre en agosto de 1810. (Lugar donde he podido estar por dos veces, con gran orgullo y emoción, transformando la Historia)

Ante esta decisión de Belgrano para con mi abuelo ancestral, no me quedó otra que entender que la Historia no se puede entender, solo se puede aceptar, porque la mentalidad de hoy y sus circunstancias no es la misma que la de hace más de 200 años.

Llegando a este punto tan emotivo para mí, en lugar de dejarlo descansar en paz, mi emotividad me llevo a querer saber, qué pasó en Buenos Aires ante tal noticia, había mucha gente que quería y apoyaba a Liniers, que pasó en la ciudad de buenos Aires, cómo reaccionó, y qué paso con sus hijos que no pudieron velarlo? Estas cuestiones tampoco son comentadas popularmente….

La reacción del pueblo de Buenos Aires ante el fusilamiento de Santiago de Liniers fue de un profundo e impactante silencio, mezclado con terror y consternación. Liniers era el Héroe de la Reconquista. Había liderado al pueblo llano (criollos, negros, sectores populares) para expulsar a los invasores ingleses en 1806 y 1807. La devoción que la gente le tenía era inmensa y casi religiosa. Cuando se conoció la noticia en Buenos Aires a fines de agosto de 1810, el pueblo entendió que la Revolución de Mayo ya no era una simple transición pacífica o un cambio de autoridades coloniales. El fusilamiento demostró que se había iniciado una guerra a todo o nada, donde la disidencia se pagaba con la vida. No hubo protestas masivas ni rebeliones populares en las calles debido al clima de fuerte control político e institucional que ejercía la Junta.

Sin embargo, en las tertulias privadas de los vecinos y en las pulperías se instaló un clima de luto encubierto y desconcierto.

Sabiendo que la ejecución de Liniers podía arruinar el apoyo popular a la revolución, Mariano Moreno publicó un célebre manifiesto en la Gazeta de Buenos Ayres el 11 de octubre de 1810.

El texto apelaba a lasalvación de la patria; para calmar los ánimos.

Moreno argumentó que las virtudes pasadas de Liniers como héroe militar no lo autorizaban a destruir la libertad de los pueblos en el presente.

La muerte de Liniers también generó grietas internas entre los propios revolucionarios.

El ala más moderada (liderada por Cornelio Saavedra) vio con horror el nivel de radicalismo y violencia que estaba imponiendo el ala dura (liderada por Mariano Moreno y Juan José Castelli). Esta tensión interna terminaría por estallar pocos meses después.

Tras el trágico fusilamiento de Santiago de Liniers, su numerosa familia quedó sumida en el desamparo político, la persecución económica y la división geográfica. Su esposa, Martina Sarratea, ya había fallecido años antes (en 1804), por lo que sus ocho hijos sobrevivientes tuvieron que enfrentar el destino por su cuenta en plena revolución.

Al momento del fusilamiento, varios de los hijos de Liniers vivían en la estancia jesuítica de Alta Gracia (Córdoba), tras la ejecución de su padre, el nuevo gobierno de Buenos Aires ejerció fuertes presiones económicas sobre ellos. Sufrieron embargos, reclamos de deudas y la casa familiar se convirtió casi en un ámbito de reclusión, obligándolos finalmente a abandonarla en la pobreza.

De los ocho hijos que sobrevivieron al exvirrey, la familia terminó fragmentada la mayoría de ellos (cinco hijos) decidió abandonar el Río de la Plata debido al clima hostil de la revolución y buscaron refugio en Europa (España y Francia).

Los que se quedaron: Tres de sus hijas mujeres permanecieron en Argentina tras casarse con miembros de la élite local (como las familias Perichón de Vandeuil y Gallo), dejando una ilustre descendencia en Buenos Aires que llega hasta la actualidad.

Antes de morir, el rey de España le había otorgado a Liniers el título hereditario de Conde de Buenos Aires por haber vencido a los ingleses. Su primogénito Luis heredó el título.

Años más tarde, en 1816, el propio Luis le solicitó al rey Fernando VII de España cambiar la denominación oficial del título por la de Conde de la Lealtad, en un claro repudio a la ejecución de su padre y como muestra de obediencia absoluta a la Corona española.

Liniers había sido arrojado a una fosa común en el monte cordobés. Décadas más tarde, la propia familia inició gestiones para recuperar su cuerpo. Aunque una de sus hijas mayores exigió fervientemente que los restos descansaran en la bóveda familiar del Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires, la presión diplomática fue mayor: en la década de 1860, sus restos fueron exhumados y trasladados definitivamente a España, donde hoy descansan con honores en el Panteón de Marinos Ilustres de Cádiz.

Este 26 de agosto de 2016, 216 años después de su fusilamiento en el monte de los Papagayos (los Surgentes, prov. Córdoba), volví por segunda vez a aquel lugar, pero sucedió algo diferente, transformamos la Historia, rememoramos su nombre, su existencia y su corazón, uniendo a un grupo de argentinos en aquel lugar para darle otro sentido más amable a la historia y aunque simbólicamente, que su pueblo pudiera hacer el duelo de manera pública y política y que su familia pudiera velarlo con orgullo.

Es difícil expresar con palabras y que se pueda entender la Historia más allá de la Historia, la sangre más allá de las perdidas en combate, y el poder de la humanidad cuando se unen desde el corazón…


martes, 22 de septiembre de 2026

Alocución del Señor Académico Presidente pronunciada en la apertura de la Actividad Académica "Manuel Belgrano, jurista y político" realizada en la Universidad de Belgrano, organizada en por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales - UB, con el auspicio de la Escuela Superior de Guerra y la Academia Belgraniana de la República Argentina.



Estimadas autoridades, disertantes, profesores, alumnos e invitados especiales:

Nos reunimos hoy no solo para rendir homenaje a un nombre grabado en los cimientos de nuestra patria, sino para reivindicar el pensamiento vivo de un hombre excepcional. Solemnemente recordamos a Manuel Belgrano como el creador de nuestra bandera y el general de batallas heroicas; sin embargo, su legado más profundo e imperecedero reside en su rol como jurista, político e intelectual de la libertad.
Formado en las aulas de Salamanca y Valladolid, Belgrano absorbió las corrientes del derecho público y la economía política con un único propósito: aplicarlas al progreso y bienestar de su suelo natal.
Como Secretario Perpetuo del Real Consulado de Comercio, demostró ser un estadista visionario. Comprendió, antes que muchos, que la verdadera independencia no se alcanzaba solo con las armas, sino mediante el imperio de la ley, la justicia, el fomento del comercio y, fundamentalmente, la educación. Para él, fundar escuelas era sembrar en las almas.
Belgrano propuso reformas que sentaron las bases del derecho público y económico de nuestra naciente patria. Para él, la política era la más alta forma de la caridad civil, y el derecho, el único escudo capaz de proteger la dignidad humana contra la tiranía.
Ese espíritu es el que custodia y proyecta hoy la Universidad de Belgrano. Llevar su nombre no es un mero azar geográfico o institucional; es un compromiso diario con la excelencia del saber, el debate político constructivo y el rigor del pensamiento jurídico.
Al contemplar las aulas de esta Casa de Altos Estudios, uno no puede dejar de sentir el eco vivo de su pensamiento. El prócer que donó sus premios de guerra para fundar escuelas agrícolas, náuticas y de dibujo, sonreiría al ver esta comunidad académica dedicada al cultivo riguroso de las ciencias jurídicas y sociales.
Esta Universidad se convierte así en el faro contemporáneo de aquellos ideales belgranianos: formar ciudadanos capaces de transformar la realidad a través del conocimiento, el apego a las normas y la vocación de servicio público.
Queridos docentes y estudiantes: los insto a que, en esta jornada académica, y en cada día de su vida universitaria, lleven con orgullo la antorcha belgraniana. Que el ejemplo de aquel jurista que lo dio todo —su fortuna, su salud y su propia vida— por el bien común, sea el faro que guíe vuestra vocación. Hagamos que el derecho no sea una fría abstracción de códigos, sino una herramienta viva para construir esa nación libre, justa y profundamente culta con la que soñó nuestro gran civilista.
En nombre de la Academia Belgraniana de la República Argentina, felicito a la Facultad por propiciar este espacio de reflexión indispensable.
¡Muchísimas gracias!

Prof. PhD Rubén Alberto Gavaldá y Castro
Auditorio Presidente Urquiza
22 de septiembre de 2026.

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