lunes, 24 de agosto de 2026

El Éxodo Jujeño

 


TIERRA ARRASADA
Un monumento viviente de heroísmo

Por Ernesto Martinchuk

Académico de Número

 

El enemigo avanza a las órdenes de Goyeneche que se ha puesto a la vanguardia con más de 3.000 hombres y 10 cañones al mando del general Pío Tristán. Más de 800 realistas de la primera columna de esa avanzada, parte de Suipacha el 1ro de agosto. Tras la catastrófica derrota de Huaqui en 1811, el Ejército del Norte estaba desmoralizado, mal vestido y con armas insuficientes.

El grueso de las fuerzas patriotas se hallaban concentradas en San Salvador de Jujuy y la vanguardia en Humahuaca. Ante esta situación, el 14 de julio de 1812 Belgrano emite un bando convocando a las armas a los jóvenes ciudadanos de Jujuy, que responden con entusiasmo al llamado del prócer, quién los exhorta a la lucha en términos que revelan un profundo amor a la Patria: “Cuando el interés general exige las atenciones de la sociedad, deben callar los intereses particulares, sean cuales fuesen los perjuicios que experimentasen; este es un principio que solo desconocen los egoístas, los esclavos y que no quieren admitir los enemigos de la Patria; causa a que están obligados cuantos disfrutan de los derechos de propiedad, libertad y seguridad en nuestro suelo, debiendo saber que no hay derecho sin obligación y que quien solo aspira a aquel, sin cumplir con ésta, es un monstruo abominable, digno de la execración pública y de los más severos castigos. Exige por hoy el interés general que todos tomen las armas para sostener esa misma causa, cuya justicia está apoyada en fundamentos incontrastables de derecho natural y divino…”

La orden obligaba a toda la población civil a abandonar sus hogares y retirarse hacia el sur. Para asegurar que los realistas no encontraran sustento, se ejecutaron medidas extremas de tierra arrasada:

-           Las cosechas debieron levantarse o quemarse por completo. Se incendiaron casas, galpones y cualquier refugio utilizable.

-          Se movilizaron miles de cabezas de ganado y se destruyeron objetos de hierro o mercancías que no se podían transportar.

-          Belgrano decretó que quien ayudará al enemigo o se negara a marchar sería fusilado de forma inmediata por traición a la patria.

Todos los ciudadanos de entre 16 y 35 años “amantes de la libertad” son convocados a alistarse en las banderas de la patria. Así organiza, bajo las órdenes de Eustaquio Díaz Vélez, una nueva unidad de caballería llamada los “Decididos”. Acelera la fundición de cañones, reúne la caballería y el ganado. Desconfiaba profundamente de los terratenientes locales, a los que llamaba “los desnaturalizados que viven entre nosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, prosperidad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud”. Tenía datos precisos de que ya estaban en contacto con la avanzada española para hacer negocios con las probables nuevas autoridades, de las que habían recibido la garantía de respetar sus propiedades. Belgrano no les dejó alternativas: o quemaban todo y se plegaban al éxodo o los fusilaban.

El bando militar dictado por el General Manuel Belgrano fue una de las órdenes más severas, patrióticas y drásticas de la historia argentina. El documento no apelaba únicamente al civismo, sino que funcionaba como una ley marcial implacable.

El intelectual militar

Como intelectual, abogado, periodista y economista, Belgrano dominaba varios idiomas (francés, italiano, inglés y latín) y leyó con pasión las obras más avanzadas de su época. Aunque no era un militar de carrera, recurrió a tres grandes fuentes teóricas que documentaba la táctica de tierra arrasada:

-          La historia clásica de Roma y Grecia (Polibio (188 a. C), Tito Livio (17 d. C) y Plutarco (120 d. C): En la antigüedad, la táctica de desgastar al enemigo destruyendo el territorio era común (por ejemplo, las campañas de Quinto Fabio Máximo contra Aníbal o la resistencia de los persas). Belgrano era un profundo lector de los clásicos, de donde extrajo la noción del sacrificio civil por una causa superior.

-          El arte de la guerra de Maquiavelo (1521): Este tratado político-militar detalla la necesidad de privar al invasor de alimentos, alojamiento y recursos en territorio hostil, forzándolo a la retirada sin necesidad de presentar combate directo.

-          Manuales y ordenanzas militares españolas: Belgrano estudió a fondo las tácticas de las Ordenanzas de Carlos III y autores militares de la Ilustración española que analizaba la logística de la retirada y las operaciones defensivas de desgaste.

El antecedente más fresco y directo que Belgrano conocía a la perfección a través de las gacetas y libros europeos era la Guerra de la Independencia Española. En 1810, el general británico Lord Wellington aplicó con éxito la táctica de tierra arrasada en Portugal (las Líneas de Torres Vedras), quemando campos y evacuando poblaciones enteras para derrotar por hambre al ejército francés del mariscal Masséna. Belgrano, sumamente atento a los sucesos de Europa, emuló este concepto estratégico de manera sistemática y milimétrica en el suelo norteño.

La magnitud del Éxodo Jujeño combinó tanto fuerzas militares profesionales como una inmensa movilización de civiles: Teniendo en cuenta la época, se estima que participaron entre 1,500 y 5,000 personas. Los registros históricos varían: unas 1,500 personas correspondían al núcleo urbano directo de San Salvador de Jujuy (un alto porcentaje de su población total), pero la caravana sumó familias rurales de la campaña, hacendados, esclavos, niños, ancianos y refugiados de Tarija y Chichas, alcanzando una masa movilizada de varios miles de almas que se iban sumando a lo largo de los kilómetros.

Es importante destacar que el Ejército del Norte que comandaba Belgrano era una fuerza debilitada de aproximadamente 1,500 soldados, de los cuales casi 500 se encontraban heridos o enfermos tras las campañas previas, mientras que el ejército español, al mando de Pío Tristán, contaba con unos 3,000 soldados profesionales, duplicando en número y armamento a los patriotas.

El 23 de agosto, sin la aprobación del Triunvirato, -que le ordenaba bajar hasta Córdoba- Belgrano inicia la retirada que él mismo dirige y en la caravana van las familias de abolengo, las de noble estirpe, los doctores y letrados, labradores y artesanos, mujeres, niños y viejos, todos formando un monumento viviente de heroísmo. El heroico pueblo jujeño quemó su propio patrimonio y caminó unos 360 kilómetros hasta Tucumán transportando sus enseres en carretas, mulas y caballos. Cuando las tropas realistas entraron a San Salvador de Jujuy, hallaron un pueblo fantasma, desértico y sin un solo grano de alimento.

Este desgaste logístico extremo minó las fuerzas españolas y permitió que pocas semanas después, el 24 de septiembre de 1812, Belgrano lograra la crucial victoria en la Batalla de Tucumán, salvando la revolución.

martes, 11 de agosto de 2026

Disertación de ingreso del Académico correspondiente en Santa Fe Prof. Dr. Humberto Fossati

 


"Historia Argentina a través de la iconografía numismática"

(resumen)

 

Por el Prof. Dr. Humberto Fossati

Académico correspondiente en Santa Fe

 

 Conferencia de ingreso

vía streaming

5 de agosto de 2026




El Estado y los gobiernos de turno, cuentan con importantes herramientas de difusión, conmemoraciones y homenajes (carteles, gigantografías, publicidades en televisión, manuales escolares, sellos postales, papel moneda, etc.)

Las imágenes de los billetes –iconografía- portan un gran capital simbólico pudiendo otorgar una centralidad a ciertos hechos históricos o próceres nacionales, relegando a otros a segundos planos. No hay neutralidad ideológica ni historiográfica.


Una línea de tiempo.

Prácticamente la totalidad de los billetes emitidos durante el siglo XX y hasta la actualidad muestran imágenes de próceres en sus anversos y de hechos históricos en sus reversos, (por lo general reproduciendo dibujos y pinturas de artistas ampliamente reconocidos). Por ejemplo:

Semana de Mayo (1810). En el billete de 500 pesos argentinos en 1984 aparece el oleo “Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810” pintado por artista Pedro Subercaseaux. Mientras que el cuadro “El pueblo quiere saber de qué se trata” de Ceferino Carnacini aparece en los billetes de cinco pesos de 1960 y de un millón de pesos en 1979.


Creación de la Bandera (1812). Una versión de “Creación de la Bandera Argentina por el Gral. Manuel Belgrano” pintado en 1895 por Pedro Blanqué ilustra el reverso de los billetes de diez mil pesos argentinos de 1985, diez pesos de 2015 y diez mil pesos de 2024.

Se puede confeccionar una línea de tiempo con billetes que muestran imágenes del Congreso de Tucumán (1816); Cruce de los Andes (1817); el histórico abrazo entre los Generales San Martin y O’Higgins en la Batalla de Maipú; La Batalla de Vuelta de Obligado (1945); el Congreso General Constituyente de 1853. Los billetes de cien pesos convertibles de 1991 muestran imágenes de la obra “La conquista del Desierto” pintada por Juan Manuel Blanes. Se trata del último proceso histórico (finalizado en 1879) reflejado en papel moneda.

Los anversos de prácticamente todos los billetes de Pesos Moneda Nacional que circularon desde principios del siglo XX, luego Pesos Ley 18.188 (a partir de 1970) y posteriormente Pesos Argentinos (desde 1985) mostraban la imagen del General José de San Martin. En el reverso de la mayoría de los papeles monedas de esos últimos signos monetarios (Peso Ley y Peso Argentino) ya no se mostraban acontecimientos históricos sino paisajes de Parque Nacionales. El tiempo de circulación de estos, fue mayormente durante los períodos de dictaduras militares en Argentina.


Los presidentes.

Luego de la recuperación de la democracia y con la creación de un nuevo signo monetario – el Austral- en 1985, se estimaba apropiado reivindicar oficialmente la figura presidencial. En el anverso de los billetes aparecen los retratos de Bernardino Rivadavia, Justo José de Urquiza, Bartolomé Mitre. Así, sucesivamente y en orden cronológico se completa una serie de doce billetes, siendo Manuel Quintana (presidente argentino entre 1904 y 1906), el último en aparecer en el de 500.000 australes.

Es llamativo que en sus reversos ya no se reproducen imágenes de acontecimientos históricos sino que todos ellos muestran la imagen del Progreso, inspirada en antiguos billetes de Pesos Moneda Nacional de principios del siglo XX.


Siglo XIX. Los primeros billetes.

Durante el período histórico denominado Provincias Unidas del Rio de la Plata (que muchos historiadores refieren como “Provincias Desunidas”) desde la caída del Directorio (1820) y renuncia de Bernardino Rivadavia (1927) pasando por el período de “Confederación Argentina” hasta la completa unificación nacional en 1862 con la asunción del Presidente Bartolomé Mitre hubo una gran diversidad de emisiones monetarias por parte de bancos provinciales e incluso un caos en cuanto a diseños, instituciones emisoras, iconografías, etc.

En 1822 (Gobierno del General Martín Rodríguez) se creó el “Banco de Buenos Ayres” que emitió billetes con los rostros de personajes de las independencias americanas tales como Simón Bolívar y George Washington. En 1856 sale a circulación un billete del Estado de Buenos Aires con el dibujo de un canguro. En aquel entonces se usaban matrices de impresión de empresas de Estados Unidos o Gran Bretaña que creían que nuestro país, por situarse en el hemisferio austral, contaba con ese animal típicamente australiano. También hubo billetes con caras de perros, con dioses griegos y hasta con la cara de William Penn, Gobernador del Estado de Pensilvania.

Por otra parte, los billetes emitidos en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos mostraban rostros de gobernadores y caudillos e iconografías relacionadas con las riquezas agropecuarias.


Conformación del Estado Nación. Modelo agroexportador.

La construcción del Estado-Nación (intensificada entre 1853 y 1880) significó el paso de un conjunto de provincias desunidas y en constantes guerras civiles a un país con un poder central fuerte, un territorio unido (Estado) coincidente con una identidad común y sentido de pertenencia (Nación) la flamante República Argentina. En términos económicos se fortalece el “Modelo agroexportador”, que recién a partir de 1930 se superpone con el período de “Industrialización por sustitución de importaciones”.

La iconografía en los billetes argentinos durante las últimas décadas del siglo XIX enfatiza las figuras presidenciales: retratos de Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento e incluso Miguel Juárez Celmán cuando aún estaba en el poder. Muchas imágenes de ganado ovino y bovino, agricultura, ferrocarril incluso alegorías de la familia, la niñez, la educación en una mezcla sincrética con imágenes de ángeles, gaucho a caballo y dioses de la antigua Grecia.


Los próceres.

El General José de San Martín aparece por primera vez en billetes argentinos, recién en el año 1888. Es quien más cantidad de veces ha aparecido en ese medio (31) en la historia de la numismática argentina; y el único prócer argentino cuyo retrato ilustra los Pesos Moneda Nacional hasta 1970.

Estos hechos podrían interpretarse como un “culto a la personalidad” es decir, una glorificación excesiva de un líder, presentado como un ser infalible o heroico, exigiendo lealtad ciega y suprimiendo el pensamiento crítico. Y que trae como consecuencia el borrar o anular otros próceres también importantes. Casos similares existen en muchos países del mundo, por ejemplo Simón Bolívar en Colombia y Venezuela, Ho Chi Ming en Vietnam y Mao Tse-tung que aparecen en la totalidad de los billetes.

El General Manuel Belgrano es el segundo prócer con más apariciones en billetes (8 veces). La primera vez, el mismo año que San Martin, pero recién en 1970 (ocho décadas después) aparece en un segundo ejemplar de papel moneda (los pesos ley 18.188).

En 1992, durante el Gobierno del Dr. Carlos Saúl Menem se crea el peso convertible y aparecen otros personajes ilustres: Carlos Pellegrini, Bartolomé Mitre, Juan Manuel de Rosas, Domingo Faustino Sarmiento, Julio Argentino Roca y Eva Duarte de Perón. Los generales José de San Martin y Manuel Belgrano aparecen, cada uno de ellos, en tres diseños distintos.

Durante la presidencia del Ingeniero Mauricio Macri, se intentó cambiar la iconografía de los billetes por animales en vías de extinción acorde a una tendencia en varios países del mundo. Hasta llegar a nuestros días con los nuevos diseños que hacen homenaje también a otros próceres, como María Remedios del Valle y a los médicos Cecilia Grierson y Ramón Carrillo.




Monedas argentinas.

Durante todo el siglo XX y hasta la actualidad se han acuñado aproximadamente 103 diseños de monedas argentinas: en 26 oportunidades aparecen dibujos alusivos a conmemoraciones de centenarios y bicentenarios; unas 25 veces aparecen imágenes del Sol de Mayo, Cabildo, Escudo, Fragata Libertad, etc. José de San Martin ocupa la cara de las monedas un total de once veces; mientras que otras ocho muestran los rostros de Martin Miguel de Güemes, Guillermo Brown, Jorque Luis Borges, Eva Duarte de Perón, Justo José Urquiza y Domingo F.¿ Sarmiento, etc. También se acuñaron dibujos de tres animales y cuatro árboles.

El podio lo ostenta la imagen de la República, en 25 monedas distintas.

Pero... ¿Cuántas veces aparece el General Manuel Belgrano en monedas argentinas? Ninguna. Tan solo fue motivo de una moneda de plata en el año 2020 recordando el bicentenario de su paso a la inmortalidad, en 2020. Destinada a coleccionistas, que no circuló de manera oficial y por lo tanto fue insuficiente para difundir su memoria en la población general.


A modo de reflexión.

Como se expresa en el comienzo de este trabajo, la iconografía en numismática es portadora de un gran capital simbólico que puede otorgar una centralidad a ciertos hechos históricos o próceres nacionales, relegando a otros, a segundos planos (dependiendo en gran medida de los gobiernos de turno). No hay neutralidad ideológica ni historiográfica.

Las Academias y Juntas Históricas nacionales y provinciales podrían contribuir y promover una representación más equilibrada y plural de nuestro pasado histórico, especialmente en los medios tan masivos como son las monedas y billetes oficiales.

lunes, 3 de agosto de 2026

Discurso del Señor Presidente de la Academia Belgraniana de la República Argentina en ocasión de la reposición de la placa conmemorativa en el Edificio Calmer.



Señoras y Señores:

Nos reunimos hoy, lunes 3 de agosto de 2026, en un acto de profunda trascendencia histórica y simbólica. En este sitio, donde nació Manuel Belgrano, se restituye la memoria con la inauguración de una nueva placa recordatoria, en reemplazo de aquella que fuera sustraída en octubre de 2022. Este gesto no es solamente una reparación material, sino una reafirmación de nuestra voluntad colectiva de preservar la memoria y de homenaje a uno de los más grandes hombres de la Patria.
Un 3 de agosto, un día como hoy pero de 1816 -hace 210 años- Manuel Belgrano era designado Brigadier General y Comandante en Jefe del Ejército del Norte. Fue una designación clave: el Congreso de Tucumán lo nombró al mando del Ejército para reemplazar a José Rondeau, tras la derrota de Sipe Sipe. Desde Tucumán, envió su primer mensaje oficial a Güemes (gobernador de Salta) para coordinar auxilios, frenar a los realistas y dar inicio a un histórico intercambio de cartas.
En los primeros días de agosto de 1821, la Junta de Representantes de Buenos Aires trató y decidió nombrar como General Belgrano a la antigua calle Santo Domingo (hoy Avenida Belgrano, donde nos encontramos ahora), sitio exacto donde el prócer había visto la luz y exhalado su último suspiro.
Es claro que Manuel Belgrano no fue únicamente el creador de nuestra bandera. Fue un hombre de ideas, de acción y de principios. Jurista formado en Salamanca, economista ilustrado, militar valiente, y sobre todo, patriota convencido de que la educación y el bien común eran pilares indispensables para el progreso de la sociedad.
Esta convicción lo llevó a impulsar la educación, la industria y la defensa de la soberanía nacional, siempre con un sentido de servicio desinteresado. Su nacimiento en esta casa nos recuerda que la grandeza de la Patria se construye desde lo cotidiano, desde la formación intelectual y moral, desde la entrega desinteresada al servicio de los demás.
La placa que hoy descubrimos es símbolo de continuidad histórica. Frente al agravio sufrido con su robo, respondemos con un acto de dignidad y de esperanza. Porque la memoria no se roba, no se destruye, no se olvida. La memoria se reconstruye, se honra y se transmite. Este acto es también una lección cívica: nos enseña que la identidad nacional se defiende con perseverancia y con respeto y que la construcción de la Nación es tarea permanente, que exige esfuerzo, sacrificio y compromiso.
Belgrano nos legó enseñanzas que siguen vigentes. Su célebre afirmación —“El hombre no está hecho para sí, sino para la sociedad”— resume su visión de una ciudadanía comprometida con el bien común. Que esta placa sea testimonio de ese compromiso, y que quienes transiten por estas calles sepan que aquí nació un hombre que dedicó su vida a la libertad, a la justicia y a la educación.
Que quienes transiten por estas calles sepan que aquí nació un hombre que dedicó su vida a la libertad, a la justicia y a la educación. Que su ejemplo nos inspire a seguir construyendo una Nación más justa, más libre y más solidaria.
Hoy, al descubrir esta placa conmemorativa, no solo rendimos homenaje a Manuel Belgrano. También reafirmamos nuestra responsabilidad de custodiar la memoria histórica y de transmitirla a las generaciones futuras. Que este acto sea un faro que ilumine el camino hacia una Nación más justa, más libre y más solidaria.
En este marco solemne, corresponde expresar un agradecimiento especial a los miembros de la Academia Belgraniana de la República Argentia, quienes con su colaboración desinteresada hicieron posible la donación de esta placa, y al consorcio del edificio Calmer, que aceptó nuestra propuesta y nos acompaña hoy en este acto. Su compromiso con la memoria histórica y con la comunidad es digno de reconocimiento y gratitud.
En nombre de la comunidad porteña, declaramos inaugurada esta placa recordatoria, restituyendo la memoria de Manuel Belgrano, el Primer Prócer Porteño, en este solar del edificio Calmer, erigido donde fuera su hogar.
Gloria eterna a Manuel Belgrano! Gloria eterna al Hijo Prominente de Buenos Aires! Gloria eterna al Primer Prócer Porteño!

Buenos Aires, 3 de agosto de 2026

El Éxodo Jujeño

  TIERRA ARRASADA Un monumento viviente de heroísmo Por Ernesto Martinchuk Académico de Número   El enemigo avanza a las órdenes de Goyenech...