Discurso pronunciado en ocasión de la celebración
del 256° aniversario del nacimiento de Manuel Belgrano
Barrancas de Belgrano, Ciudad de Buenos Aires
miércoles 3 de junio de 2026
Señora Presidenta de la Comuna 13 GCBA, contadora Florencia Scavino;
Señor Presidente de la Academia Belgraniana de la República Argentina, profesor Rubén Gavaldá y Castro;
Miembros de la Academia; señoras y señores que nos acompañan.
La ACADEMIA BELGRANIANA de la REPÚBLICA ARGENTINA se reúne en este sitio emblemático con otros actores sociales para celebrar la fecha del nacimiento de Manuel Belgrano, el primer prócer porteño.
Esta columna y este busto emplazados aquí desde mayo de 1899 son un espacio propicio para hacerlo, no solo por que permiten captar rápidamente que se trata de un lugar de homenaje sino porque habilitan a pensar sobre las manifestaciones de respeto y distinción que se brindaron y se brindan constantemente a Manuel Belgrano, unos en mármol y bronce como el que aquí vemos, otros de palabra y sentimiento como los que advertimos en cada intervención.
Es justo y corresponde decir el reconocimiento de nuestra Corporación al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y a la Comuna 13, que remozaron el busto durante 2014 y cuidan permanentemente este entorno para darle relevancia.
Esta observación al lugar de homenaje permanente durante tres siglos diferentes permite también considerar la continuidad y la persistencia en la evocación a Manuel Belgrano, quien no fue únicamente el creador de la Bandera Nacional sino que fue un personaje multifacético, que se empeñó en favor de los pueblos de América que luchaban por su reconocimiento como naciones independientes, destacándose en todos aquellos trabajos y ocupaciones a las que se entregó por su decisión o llevado por las circunstancias que le rodearon.
Desde allí es que su herencia moral, tan amplia como lo fueron sus intereses, nos interpela continuamente, nos obliga a pensar y recapacitar sobre cómo ese conjunto de ideas y propuestas a las que dedicó sus mejores esfuerzos y dejó explicitas tanto con sus obras como en sus escritos impactan hoy sobre el destino de la Nación Argentina.
Es ciertamente llamativo que en sus 50 años de vida haya generado un legado tan amplio y provechoso. Que, además, hoy es tan útil tener presente.
Este año la ABRA presenta como lema “Educación y Patria: legado belgraniano sembrando futuro". Esa frase contiene dos de aquellos valores que caracterizaron el ideario de Manuel Belgrano, a los que dedicó tiempo y escritos memorables, que unidos a “sembrando futuro” son los indicadores, como quedó dicho, del sentido profundamente actual de las ideas del abogado, periodista, agente público, militar y piadoso ciudadano al que hoy honramos.
La importancia de la educación para Belgrano era notoria. Además de la emblemática donación de su premio para construcción de escuelas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero (1813), es del caso recordar que a él se debe, como ha dicho el historiador Miguel Ángel De Marco, “una de las mayores obras de desarrollo … educativo del período colonial en el Río de la Plata” (2012, Belgrano. Artífice de la nación, soldado de la libertad. emecé: p.35).
Sus frases “Un pueblo culto nunca puede ser esclavizado” y “Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos” (1816) siguen teniendo valor supremo hoy día para orientar las políticas de Estado.
Por su parte, la Patria, su crecimiento y consolidación también fue un elemento al que Belgrano se consagró.
El prócer Manuel Belgrano, desde sus tareas oficiales, desde el ejercicio del periodismo y desde su amplia vida intelectual y privada, siempre tuvo especial cuidado por el conjunto humano que da sostén a la idea de Patria.
Hablaba y escribía Belgrano antes que de otra cosa de Patria, del conjunto de hombres y mujeres, de ideas y sentimientos que componen una
Nación; del Estado o Gobierno, después. Porque sus pensamientos iban de lo trascendente primero (Patria, educación, progreso, personas) y a lo importante pero instrumental luego (qué forma de Estado se adecua a servir a la Patria y sus habitantes).
En 1966 Jorge Luis Borges, en momentos de conmemoración de los 150 años de la Declaración de la Independencia Argentina escribió unos versos - Oda escrita en 1966- que hacen honor a aquella idea; dijo
Nadie es la patria, pero todos debemos ser dignos del antiguo juramento que prestaron aquellos caballeros de ser lo que ignoraban, argentinos,
[…]
Nadie es la patria, pero todos lo somos. Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, ese límpido fuego misterioso.
El ideal y el ejemplo de Manuel Belgrano, uno de tales destacados caballeros, marcan el rumbo para que honremos el juramento que, como ellos en otra época y circunstancia, nosotros hicimos en nuestra época colegial, nos orientan para pensar y sentir que efectivamente que la Patria somos todos y que debemos esforzarnos por aportar a su grandeza desde cada lugar en que nos corresponda estar, trabajar o estudiar y que debemos, finalmente, sostener para las generaciones futuras la tea en que arde ese límpido fuego misterioso.
Por último, como el fundamento de la Patria son sus habitantes, quienes aportan con su participación y trabajos a la vida de la comunidad para lograr su fortaleza y proyección, la República Argentina -organización política de la tan amada Patria belgraniana- en honor a la fecha de nacimiento del general Manuel Belgrano celebra y recuerda especialmente a dos grupos de personas que en él tuvieron encarnación.
Hoy es el Día del Soldado Argentino (ley 24.323, 1994) en conmemoración del natalicio que hoy celebramos y para reconocer expresamente la moral, la ética, el espíritu de sacrificio, la camaradería y el compromiso con los ideales republicanos como valores que definen al soldado de la Patria.
También hoy es el Día del Inmigrante Italiano (ley 24.561,1995), en reconocimiento todos aquellos que llegaron desde Italia a la Argentina como el padre de nuestro Prócer (Domingo Belgrano y Peri, o Belgrano y Pérez), y en homenaje a su nacimiento se ha dado uso a esta fecha, como un medio de conmemorar a los italianos que migraron hacia la Argentina.
Reciban hoy los soldados de la Patria y los inmigrantes italianos y sus descendientes el saludo y la felicitación de la Academia.
Cierro esta evocación con las palabras que la Casa de la Provincia de Tucumán en Buenos Aires presenta para rendir su homenaje a Belgrano (disponibles en https://www.casadetucuman.gob.ar/manuel-belgrano-el-hombre-que-sono-una-patria-libre/):
“La figura de Belgrano representa la entrega desinteresada al bien común. Fue un dirigente que privilegió los intereses de la Patria por encima de los personales, un visionario que entendió la importancia de la educación pública y un líder que supo convertir las dificultades en oportunidades para avanzar hacia un futuro mejor”.
Decimos finalmente “Manuel Belgrano, creador de nuestra enseña, prócer ilustre, virtuoso americano con la voz de tu Patria repetimos ¡Gloria a Belgrano!”.
Dr. Pablo Gasipo
Académico de Número
lAcademia Belgraniana de la República Argentina
