Autoridades presentes, Miembros de la comunidad educativa,
Miembros
de la Academia Belgraniana, Señoras y señores:
Hoy
evocamos la memoria de Manuel Belgrano, prócer de nuestra
independencia y maestro de valores, en el marco del Colegio Nacional de
Buenos Aires, institución que lleva en su esencia el espíritu de su
obra.
El
Colegio Nacional de Buenos Aires, fundado en tiempos de construcción de la
Nación, ha sido desde sus orígenes un espacio donde se cultivan las ideas de
libertad, educación y justicia que Belgrano defendió con pasión. Aquí se han
formado generaciones de jóvenes que, inspirados por su ejemplo, han asumido el
compromiso de servir al país con conocimiento, ética y responsabilidad.
Belgrano
comprendió que la educación era la base de una patria digna. Su impulso por la
enseñanza, por la igualdad de oportunidades y por el progreso social, encuentra
eco en las aulas de este colegio, donde cada estudiante se convierte en
portador de su legado. La excelencia académica y el compromiso ciudadano que
caracterizan al Nacional Buenos Aires son la mejor prueba de que sus ideales
siguen vivos.
Recordar
a Belgrano es recordar a un hombre que supo unir la inteligencia con la
entrega, la visión con el sacrificio, y que nos legó símbolos eternos como la Bandera
blanca y celeste, emblema de unidad y soberanía.
Hoy
nos convoca un gesto que trasciende lo material: la entrega de una bandera que
tremoló junto al mausoleo del alumno ejemplar de ésta Casa de Estudios. Este
paño sagrado no es solo tela y color; es símbolo de identidad, de historia
compartida y de valores que nos unen como nación.
Al
donar esta bandera, reafirmamos nuestro compromiso con la memoria de quienes la
defendieron, con el presente de quienes la honran y con el futuro de quienes la
recibirán como guía. Cada pliegue blanco y celeste, cada hilo que la compone,
lleva consigo el sacrificio, la esperanza y la dignidad de nuestro pueblo.
Que
esta bandera sea resguardada en este espacio como testimonio de unidad, respeto
y amor por la patria. Que inspire a las generaciones venideras a mantener viva
la llama de la libertad y la justicia.
Hoy
no entregamos un objeto: entregamos un legado. Y en ese legado belgraniano se
resume nuestra voluntad de seguir construyendo juntos una comunidad más fuerte,
más justa y más solidaria.
Hoy,
al recordar su vida y su obra, renovamos el compromiso de mantener viva
su llama. Que cada alumno y cada docente del Colegio Nacional de Buenos Aires
se reconozca heredero de su ejemplo, y que en cada acto de estudio, en cada
gesto de solidaridad, en cada esfuerzo por la verdad y la justicia, se refleje
el espíritu de Manuel Belgrano.
Que
su memoria nos inspire a construir una Argentina más justa, más libre y más
solidaria. ¡Gloria y honor eterno a Manuel Belgrano!
Prof. Rubén Alberto Gavaldá y Castro
Académico Presidente
Aula Magna del Colegio Nacional de Buenos Aires
23 de junio de 2026
