lunes, 3 de agosto de 2026

Discurso del Señor Presidente de la Academia Belgraniana de la República Argentina en ocasión de la reposición de la placa conmemorativa en el Edificio Calmer.



Señoras y Señores:

Nos reunimos hoy, lunes 3 de agosto de 2026, en un acto de profunda trascendencia histórica y simbólica. En este sitio, donde nació Manuel Belgrano, se restituye la memoria con la inauguración de una nueva placa recordatoria, en reemplazo de aquella que fuera sustraída en octubre de 2022. Este gesto no es solamente una reparación material, sino una reafirmación de nuestra voluntad colectiva de preservar la memoria y de homenaje a uno de los más grandes hombres de la Patria.
Un 3 de agosto, un día como hoy pero de 1816 -hace 210 años- Manuel Belgrano era designado Brigadier General y Comandante en Jefe del Ejército del Norte. Fue una designación clave: el Congreso de Tucumán lo nombró al mando del Ejército para reemplazar a José Rondeau, tras la derrota de Sipe Sipe. Desde Tucumán, envió su primer mensaje oficial a Güemes (gobernador de Salta) para coordinar auxilios, frenar a los realistas y dar inicio a un histórico intercambio de cartas.
En los primeros días de agosto de 1821, la Junta de Representantes de Buenos Aires trató y decidió nombrar como General Belgrano a la antigua calle Santo Domingo (hoy Avenida Belgrano, donde nos encontramos ahora), sitio exacto donde el prócer había visto la luz y exhalado su último suspiro.
Es claro que Manuel Belgrano no fue únicamente el creador de nuestra bandera. Fue un hombre de ideas, de acción y de principios. Jurista formado en Salamanca, economista ilustrado, militar valiente, y sobre todo, patriota convencido de que la educación y el bien común eran pilares indispensables para el progreso de la sociedad.
Esta convicción lo llevó a impulsar la educación, la industria y la defensa de la soberanía nacional, siempre con un sentido de servicio desinteresado. Su nacimiento en esta casa nos recuerda que la grandeza de la Patria se construye desde lo cotidiano, desde la formación intelectual y moral, desde la entrega desinteresada al servicio de los demás.
La placa que hoy descubrimos es símbolo de continuidad histórica. Frente al agravio sufrido con su robo, respondemos con un acto de dignidad y de esperanza. Porque la memoria no se roba, no se destruye, no se olvida. La memoria se reconstruye, se honra y se transmite. Este acto es también una lección cívica: nos enseña que la identidad nacional se defiende con perseverancia y con respeto y que la construcción de la Nación es tarea permanente, que exige esfuerzo, sacrificio y compromiso.
Belgrano nos legó enseñanzas que siguen vigentes. Su célebre afirmación —“El hombre no está hecho para sí, sino para la sociedad”— resume su visión de una ciudadanía comprometida con el bien común. Que esta placa sea testimonio de ese compromiso, y que quienes transiten por estas calles sepan que aquí nació un hombre que dedicó su vida a la libertad, a la justicia y a la educación.
Que quienes transiten por estas calles sepan que aquí nació un hombre que dedicó su vida a la libertad, a la justicia y a la educación. Que su ejemplo nos inspire a seguir construyendo una Nación más justa, más libre y más solidaria.
Hoy, al descubrir esta placa conmemorativa, no solo rendimos homenaje a Manuel Belgrano. También reafirmamos nuestra responsabilidad de custodiar la memoria histórica y de transmitirla a las generaciones futuras. Que este acto sea un faro que ilumine el camino hacia una Nación más justa, más libre y más solidaria.
En este marco solemne, corresponde expresar un agradecimiento especial a los miembros de la Academia Belgraniana de la República Argentia, quienes con su colaboración desinteresada hicieron posible la donación de esta placa, y al consorcio del edificio Calmer, que aceptó nuestra propuesta y nos acompaña hoy en este acto. Su compromiso con la memoria histórica y con la comunidad es digno de reconocimiento y gratitud.
En nombre de la comunidad porteña, declaramos inaugurada esta placa recordatoria, restituyendo la memoria de Manuel Belgrano, el Primer Prócer Porteño, en este solar del edificio Calmer, erigido donde fuera su hogar.
Gloria eterna a Manuel Belgrano! Gloria eterna al Hijo Prominente de Buenos Aires! Gloria eterna al Primer Prócer Porteño!

Buenos Aires, 3 de agosto de 2026

ALOCUCIÓN DE ACEPTACIÓN DE INGRESO DEL DR. DIEGO ALBERTO BAROVERO

"Honorables colegas, autoridades y miembros de esta comunidad académica: Aceptar esta ponencia dedicada al Colegio de Manuel Belgrano, ...