Nos encontramos reunidos para agasajar a don Michel
Capelo Portillo, descendiente de la Familia Bolívar – Palacios; sobrino nieto
de Simón Bolívar en séptima generación y representante de tan notable Familia
en el mundo.
Como Presidente de la Academia Belgraniana, en nombre y
representación de las instituciones argentinas que trabajan para preservar el
legado de los próceres nacionales, le damos una calurosa bienvenida a la tierra
de Manuel Belgrano, el Primer Prócer Porteño, Hijo Prominente de Buenos Aires y
Libertador de Pueblos.
Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano nació
en esta Ciudad de Buenos Aires cuando era parte del Imperio Español, el 3 de
junio de 1770. Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y
Palacios Blanco, por su parte, nació en Caracas el 24 de julio de 1783. El
General Belgrano era 13 años mayor que el General Bolivar, no poca diferencia de
edad si tenemos en cuenta la expectativa de vida de aquel entonces. Manuel Belgrano fallece a los 50 años, Simón
Bolivar a los 47; por su entrega a la causa que abrazaban, ambos pospusieron su
salud y sufrieron delicados estados terminales: Manuel Belgrano fallece por
múltiples factores, entre ellos paludismo, hematosis, hepatomegalia, hipertrofia
de corazón; Simón Bolivar de un catarro pulmonar, que habiendo sido descuidado
pasó al estado crónico y consecutivamente degeneró en tisis tuberculosa.
Ambos criollos, con educación superior cursada en la
Metrópoli española, hijos de familias notables y prósperas de la España
americana, militares y políticos.
Los dos se referenciarían en París, donde
conocen los placeres de la vida social, mundana, y los estímulos de orden
intelectual; ambos fueron cautivados por el no menos espectáculo fascinante de
una Europa en plena ebullición política; conociendo la ilustración en persona trajeron a América
aires de libertad y progreso.
Frecuentaron teatros, tertulias y
salones, fueron dandis, dándose a conocer a bellas damas, coincidiendo
también en una prolongación de vida irregular a través de hijos naturales.
Hombres que como cualquier otro mortal, con sus luces y sus sombras, lograron
ser lumen de patriotismo y ejemplo de entrega para las generaciones que les
siguieron.
Estos próceres de la independencia de América Latina,
entre los que se alistan también José de San Martín, José Gervasio Artigas y Mariano
Moreno entre otros, compartieron el interés por la unión americana. Y sobre
este rasgo en común quiero detenerme unos instantes:
Manuel Belgrano tiene un pensamiento americano que no tan
solo lo expresa y lo hace en lo concreto de su
proceder, sino que también lo escribe, así podamos leerlo en el artículo
que conocemos como “Causa de la
destrucción ó de la conservación y engrandecimiento de las naciones”
publicado en el Correo de Comercio del sábado 19 de mayo de 1819, cuando dice:
«La unión ha sostenido a las naciones
contra ataques más bien meditados del poder, y las ha elevado al grado de mayor
engrandecimiento (...) ella es la única capaz de sacar a las naciones del
estado de opresión en que las ponen sus enemigos, de volverlas a su esplendor
(...) La unión es la muralla política contra la cual se dirigen los tiros de
los enemigos exteriores e interiores.»
Su prédica alcanzó
horizontes impensados y ecos prolongados que llegaron hasta nuestros días, y si
bien no se conocieron personalmente ambos Generales, luego del fallecimiento de
Manuel Belgrano en 1820, Simón Bolivar en 1826 convoca a un congreso americano,
hecho que constituyó el primer intento concreto de alcanzar la unión de las
repúblicas americanas. Otras tres iniciativas intentaron cumplir con los
designios proclamados por el líder caraqueño: el Primer Congreso Americano de
Lima (1847), el Congreso Continental de Santiago de Chile (1856) y el Segundo
Congreso Americano de Lima (1864); recién hacia 1889 tendrían éxito los
propósitos de unión al sumarse los Estados Unidos de Norteamérica.
Simón Bolivar en sus aspiraciones decía:
“Yo deseo más que otro alguno ver formar en
América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que
por su libertad y gloria. Es una idea grandiosa pretender formar de todo el
mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y
con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una
religión, debería por consiguiente tener un solo gobierno que confederase los
diferentes Estados que hayan de formarse…”
Retornando al presente y queriendo dar expresión concreta
de amistad y fraternidad para con el ilustre visitante y en él para con toda su
insigne familia, concederemos la Orden Militar del Norte al distinguido Señor
don Michel Capelo Portillo. Esta condecoración recuerda que el Creador de la Bandera
Nacional Argentina, como general del Ejército del Norte, dirigió el éxodo
jujeño, comandó las victorias de los revolucionarios en la batalla de Tucumán y
en la de Salta y tuvo a su cargo la segunda campaña auxiliadora al Alto Perú;
obra prolongada en el accionar del General don José de San Martín a partir de
1814,
Gloria a los Libertadores de América: honor a Simón
Bolivar y a José de San Martín! el amigo y continuador del mando del ejército
de Manuel Belgrano.
Rememorando aquella reunieron en Guayaquil en 1822 para
definir el rumbo de la independencia de América del Sur, en ocasión del brindis
en el banquete en honor del General Rioplatense, según palabras del coronel Rufino Guido, Simón Bolivar dijo: "Por los dos hombres
más grandes de la América del Sur, el general San Martín y yo"; San
Martín por su parte expresó “Por la
pronta conclusión de la guerra, por la organización las diferentes repúblicas
del continente y por la salud del Libertador de Colombia”.
Que así sea, porque así es! Muchas
gracias.
Prof. Rubén Alberto Gavaldá y Castro
Presidente de la Academia Belgraniana de
la República Argentina
Círculo Militar de la Buenos Aires, 16
de marzo de 2025