Por la Lic. Ana Jover
Dama Belgraniana
Conferencia de ingreso
vía streaming
7 de octubre de 2026
Mi nombre es Ana Jover, nacida en Madrid, España en 1982. Soy descendiente directo de Santiago de Liniers (Abuelo en sexta generación). Psicóloga de profesión, ciudadana Argentina desde 2017.
La historia de mi vida, me hace confirmar que nuestra sangre está llena de vida y de memoria ancestral. Mi vínculo con Liniers comenzó hace casi ya 10 años con unos sueños que me hacían despertar de madrugada con cierta agitación. Mi capacidad de psicoanalizar los sueños me llevó a él.
Soy de las nietas pequeñas de mi familia Liniers, nunca hablé mucho con mis abuelos, pero recordaba esa frase que nos gustaba a veces repetir en el cole, mi tatarabuelo fue “Virrey de Argentina”, sin entender tampoco su significado pero que te hacia quedar como importante o de la realeza. Pero esa frase solo quedo guardada en mi inconsciente, sin más trascendencia, no entendía su importancia y me parecía que quedaba muy lejos en el tiempo como para darle más atención a lo largo de mi vida de estudiante.
Pero la consecución de aquellos sueños me llevó a buscar por internet información, cualquier información que hablara de él.
Como todo libro histórico cuenta lo más representativo, y es justo esto lo que más me impactó, pues, aunque fuera a nivel simbólico en cierta manera estaba siguiendo los pasos de Santiago Liniers, como digo a nivel simbólico.
Por más que haya leído fragmentos de la historia de Liniers, mi cerebro tiene esa discapacidad amorosa de no guardar dichos datos ¡siempre me enfoque por las ciencias naturales!
Aunque no estamos aquí para hablar de mí, sí que es importante poner en contexto a los lectores u oyentes, de mi historia.
En noviembre del 2017, tomé la decisión de dejarlo todo y venirme a Argentina con mi primera hija (que al igual que el primogénito de Liniers, nació en Málaga y de allí se vino a vivir a Argentina… como yo estaba haciendo mientras conocía su historia), que para aquel entonces ella tenía tres años.
Cuando mi hija comienza a ir al jardín empiezo a implicarme en su educación, un tema que siempre me había generado mucha inquietud a la hora de ser madre: ¿Qué información se les da a los niños? ¿Cómo y para qué?
A finales del 2019, nace mi segunda hija. Empezó a llamarme la atención tantos actos patrios desde tan pequeños, repitiendo una y otra vez las mismas palabras, llenas de conceptos y frases fuera de lugar: Libertad, la patria, fuera los españoles. Momentos incomodos para mi hija la mayor, quien acabó generando un resentimiento contra sus raíces, y en mí una gran pregunta: ¿Dónde estaba Liniers en la historia argentina? Jamás escuche en la escuela ninguna mención histórica.
Finalmente, mi discapacidad por entender la Historia, en verdad es un Don, pues creo que la Historia está escrita por quien escribe la Historia, depende del escritor y de sus intenciones y no tanto de los hechos. En esto hay mucha psicología detrás, ya que ante un mismo acontecimiento un grupo de personas va a experimentar realidades muy diferentes, en función de sus creencias, valores, circunstancias.
Por suerte pude inculcarles a mis hijas el gusto por leer, somos socias de la biblioteca del pueblo y todas las noches les leo un fragmento del libro elegido. Gracias a ello he tenido la oportunidad de ver otra Historia de la Argentina más allá de la escuela y su información fragmentada, interpretada y sacada de contexto. He podido disfrutar de la Historia en su carácter más humano, porque detrás de cada batalla, conquista o revolución, hay personas, hombres, mujeres con familias, sentimientos, emociones…y es así como me vinculé con Liniers, como hombre, marido, padre, amigo, con emociones, sueños, obligaciones, conflictos, y por qué no…pataletas. Poder mirar la Historia más allá de la Historia me hizo interesarme por ella, por ellos.
Al ir creciendo mis hijas íbamos eligiendo libros con más contenido y menos dibujos, y por algún extraño motivo Manuel Belgrano era siempre el elegido para ver que escondían sus páginas, y no lo voy a negar, esperando que en algún momento apareciera alguna referencia de Liniers. Sin proponerlo, nos implicamos emocionalmente con Manuel y no me avergüenza reconocer que hasta he llorado con su historia.
A través de Belgrano descubrimos historias y personas que no se mencionan en la escuela, y que para mí sí son referentes con muchos mensajes para aportar a los niños y niñas desde su infancia. Me van a disculpar por no poder dar referencias bibliográficas, nunca pensé que podría ser relevante.
En el último libro que leímos encontramos a Pedro Río el Tamborcito de Tacuarí, ya solo mencionarlo me emociona la historia. Pedro, un niño correntino de apenas 12 años que se sumó a la expedición militar de Belgrano hacia el Paraguay en 1810, cumplía la función de guiar a un oficial no vidente y tocar el tambor militar para marcar el ritmo de avance y dar aliento a las tropas en combate. En la batalla de Tacuarí (1811), se negó a abandonar su puesto a pesar del peligro. Siguió tocando el tambor para que sus compañeros no perdieran el orden hasta que dos balas enemigas le quitaron la vida en el frente de batalla.
En aquel libro, citaba cómo le afectó emocionalmente a Manuel Belgrano este acontecimiento… Pasan cosas en cada batalla, y parece que los héroes, los soldados, son fríos y aguerridos, y pese a quien le pese, son seres humanos, adiestrados, pero están hechos de lo mismo que usted y yo, y que sus emociones y conflictos no resueltos, afectan a su salud…
Nos encontramos con otro gran descubrimiento “Las Niñas de Ayohuma”: María Remedios del Valle, y sus dos hijas que la acompañaron activamente bajo las balas de la batalla de Ayohuma en 1813, arriesgando la vida a la par de ella para asistir a las tropas.
María Remedios una mujer valiente, decidida, combatió en el frente de batalla, curó a los heridos, fue prisionera de los españoles y azotada públicamente por ayudar a escapar a los oficiales patriotas. Belgrano la nombró Capitana de su ejército y los soldados la bautizaron como la Madre de la Patria.
Pero saben lo que más me emocionó de este último libro que no pude citar, que, en los últimos días de vida de Manuel Belgrano, él estaba solo, pobre, enfermo, años después de todo lo que hizo, por todo lo que lucho, veía cómo había perdido valor, al final el problema no eran los españoles, eran los hombres y sus deseos de poder, luchas políticas en donde la libertad tomo otros sentidos no tan dignos.
Belgrano un hombre al que yo le atribuiría la condición de “Holisitico” entrecomillas, pues tenía grandes influencias españolas, estudio allí Derecho. Cuando ingresó a la Universidad de Salamanca para estudiar Leyes a fines de la década de 1780, tuvo que cumplir con una estricta tradición académica de la época: prestar un juramento solemne en latín de defender y venerar el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. España era la gran abanderada de esta doctrina mariana, y sus universidades exigían este compromiso a todos los estudiantes de derecho y teología. Belgrano se graduó y profundizó sus lazos religiosos incorporándose formalmente como miembro de la Congregación Mariana. El distintivo oficial de esta congregación era, precisamente, una cinta celeste y blanca. He aquí otra gran revelación maravillosa, del sentido de la bandera argentina, cuando Belgrano crea la bandera a orillas del río Paraná, la Revolución de Mayo todavía gobernaba formalmente a nombre del rey legítimo Fernando VII, quien estaba preso de Napoleón Bonaparte. Al usar los colores celeste y blanco (los de la dinastía de los Borbones), Belgrano enviaba un doble mensaje:
Hacia el exterior: Mostraba que el Río de la Plata no era un foco anárquico, sino una región que resguardaba los derechos del rey legítimo frente a la usurpación francesa.
Hacia el interior: Le daba al pueblo y a los soldados una identidad visual unificada, diferenciándose del color rojo que usaban las tropas realistas de España que venían a reprimir la revolución.
Sigo desarrollando este término Holístico que, personalmente, le otorgo a Belgrano.
Aunque fuera una estrategia política, en el congreso de Tucumán 1816, Manuel expuso su “Plan Inca”, tener en cuenta el origen de estas tierras para mi es algo que me une con él, es el encanto que para mi tiene América, “Las Indias”. Se dice mucho que Argentina no tiene Historia, cuando se compara con Europa, pero no es cierto, ya que antes de que llegaran las colonizaciones, existían hombres y mujeres, con sus tradiciones y sus historias y su conexión y respeto con la naturaleza y la vida.
Ya en 1810 redactó el Reglamento para los pueblos de las Misiones, 30 artículos destinados a los pueblos guaraníes que habían quedado desamparados tras la expulsión de los jesuitas, declarándolos como hombres libres e iguales a los criollos.
Mientras miraba la historia a través de los ojos de Manuel, me preguntaba si se sentiría orgulloso al ver que a la bandera se le incorporó el sol Inca, como reconocimiento por todo lo que luchó. Y al final la respuesta es agridulce: Belgrano sintió un profundo orgullo por los triunfos militares logrados bajo esa bandera, pero vio con dolor que el símbolo no alcanzaba para pacificar el territorio. Poco antes de morir, viendo que las provincias se desangraban peleando entre Buenos Aires y el Litoral, pronunció su famosa y dolorosa última frase:¡Ay, Patria mía!. Sentía que todo el esfuerzo había sido en vano porque los argentinos habían cambiado un tirano extranjero por una guerra entre hermanos.
La libertad y la paz prometidas no llegaron, y el proyecto de integración con los pueblos originarios fue el primero en ser sacrificado:
El olvido del Plan del Inca: Tras la muerte de Belgrano y el alejamiento de San Martín, la élite gobernante de Buenos Aires archivó por completo cualquier idea de reivindicación andina. El espíritu del Reglamento de Misiones de 1810 (que les daba tierras y derechos a los indígenas) fue sepultado. Pocas décadas después, el Estado nacional consolidó su territorio mediante campañas militares de despojo y exterminio, como la denominada Campaña del Desierto, haciendo exactamente lo contrario a lo que Belgrano había pregonado.
Los últimos años de vida de Manuel, estuvieron marcados por la tristeza, la pobreza y la frustración al ver cómo el sueño de una patria unida, justa y libre se desmoronaba en una sangrienta guerra civil.
El último libro de Belgrano que leí a mis hijas, dejo en mi mente una imagen, en donde se describía precisamente esos últimos días, enfermo, en su casa, solo, casi que socialmente olvidado, sin embargo, aparece en escena María Remedios del Valle para despedirse de él y reconocer su existencia… Los héroes y heroínas se reconocen entre ellos y jamás olvidan sus vínculos creados desde el corazón y no solo desde las victorias públicas. Mientras imaginaba esta escena emocionada, me decía a mi misma, hay esperanza para la humanidad.
Con toda esta revolución emotiva en mi cabeza sobre la Historia Argentina volví a buscar a Liniers, queriendo saber si se encontró con Belgrano, en qué punto de la historia, cuándo, cómo….
Y aquí encontré mi corazón y mi cabeza tratando de llegar a un acuerdo: Santiago de Liniers y Manuel Belgrano se conocieron profundamente, trabajaron juntos en Buenos Aires, intercambiaron información clave y compartieron momentos históricos fundamentales. Sin embargo, la revolución terminó poniéndolos en veredas opuestas de manera trágica.
Se podría resumir su relación en tres partes claves de la Historia:
1. Las Invasiones Inglesas (1806-1807)
Momento en que más interactuaron.
Tras la reconquista de Buenos Aires liderada por Liniers en 1806, Manuel Belgrano (que era abogado y no militar) decidió prepararse para el inminente contraataque británico. Se unió formalmente a las fuerzas que organizaba Liniers. Primero fue sargento mayor del Regimiento de Patricios, tras algunos conflictos internos con otros oficiales, Belgrano renunció y se puso directamente a las órdenes de Liniers, sirviendo como su ayudante de campo oficial en los combates de 1807.
2. El Consulado de Comercio y la política colonial
Como Liniers fue nombrado Virrey del Río de la Plata por su heroísmo, Belgrano (que era el Secretario del Consulado de Comercio) mantenía comunicación constante con él. Manuel, junto a otros criollos, apoyaba la gestión de Liniers frente a los comerciantes españoles más conservadores (liderados por Álzaga). Intercambiaban información y proyectos económicos para abrir el puerto al comercio, algo que Liniers a veces facilitaba bajo presión o necesidad.
3. El trágico quiebre de 1810
La Revolución de Mayo rompió este vínculo de manera drástica: Belgrano pasó a ser vocal de la Primera Junta patria.
Cuando se enteraron de que Santiago de Liniers estaba organizando una contrarrevolución realista desde Córdoba para frenar el movimiento de Mayo, la Junta emitió una orden estricta: fusilar a los conspiradores.
Aunque Belgrano sentía respeto y afecto por su antiguo jefe militar de las Invasiones Inglesas, priorizó la causa revolucionaria y firmó la orden de fusilamiento de Santiago de Liniers, quien fue ejecutado en Cabeza de Tigre en agosto de 1810. (Lugar donde he podido estar por dos veces, con gran orgullo y emoción, transformando la Historia)
Ante esta decisión de Belgrano para con mi abuelo ancestral, no me quedó otra que entender que la Historia no se puede entender, solo se puede aceptar, porque la mentalidad de hoy y sus circunstancias no es la misma que la de hace más de 200 años.
Llegando a este punto tan emotivo para mí, en lugar de dejarlo descansar en paz, mi emotividad me llevo a querer saber, qué pasó en Buenos Aires ante tal noticia, había mucha gente que quería y apoyaba a Liniers, que pasó en la ciudad de buenos Aires, cómo reaccionó, y qué paso con sus hijos que no pudieron velarlo? Estas cuestiones tampoco son comentadas popularmente….
La reacción del pueblo de Buenos Aires ante el fusilamiento de Santiago de Liniers fue de un profundo e impactante silencio, mezclado con terror y consternación. Liniers era el Héroe de la Reconquista. Había liderado al pueblo llano (criollos, negros, sectores populares) para expulsar a los invasores ingleses en 1806 y 1807. La devoción que la gente le tenía era inmensa y casi religiosa. Cuando se conoció la noticia en Buenos Aires a fines de agosto de 1810, el pueblo entendió que la Revolución de Mayo ya no era una simple transición pacífica o un cambio de autoridades coloniales. El fusilamiento demostró que se había iniciado una guerra a todo o nada, donde la disidencia se pagaba con la vida. No hubo protestas masivas ni rebeliones populares en las calles debido al clima de fuerte control político e institucional que ejercía la Junta.
Sin embargo, en las tertulias privadas de los vecinos y en las pulperías se instaló un clima de luto encubierto y desconcierto.
Sabiendo que la ejecución de Liniers podía arruinar el apoyo popular a la revolución, Mariano Moreno publicó un célebre manifiesto en la Gazeta de Buenos Ayres el 11 de octubre de 1810.
El texto apelaba a lasalvación de la patria; para calmar los ánimos.
Moreno argumentó que las virtudes pasadas de Liniers como héroe militar no lo autorizaban a destruir la libertad de los pueblos en el presente.
La muerte de Liniers también generó grietas internas entre los propios revolucionarios.
El ala más moderada (liderada por Cornelio Saavedra) vio con horror el nivel de radicalismo y violencia que estaba imponiendo el ala dura (liderada por Mariano Moreno y Juan José Castelli). Esta tensión interna terminaría por estallar pocos meses después.
Tras el trágico fusilamiento de Santiago de Liniers, su numerosa familia quedó sumida en el desamparo político, la persecución económica y la división geográfica. Su esposa, Martina Sarratea, ya había fallecido años antes (en 1804), por lo que sus ocho hijos sobrevivientes tuvieron que enfrentar el destino por su cuenta en plena revolución.
Al momento del fusilamiento, varios de los hijos de Liniers vivían en la estancia jesuítica de Alta Gracia (Córdoba), tras la ejecución de su padre, el nuevo gobierno de Buenos Aires ejerció fuertes presiones económicas sobre ellos. Sufrieron embargos, reclamos de deudas y la casa familiar se convirtió casi en un ámbito de reclusión, obligándolos finalmente a abandonarla en la pobreza.
De los ocho hijos que sobrevivieron al exvirrey, la familia terminó fragmentada la mayoría de ellos (cinco hijos) decidió abandonar el Río de la Plata debido al clima hostil de la revolución y buscaron refugio en Europa (España y Francia).
Los que se quedaron: Tres de sus hijas mujeres permanecieron en Argentina tras casarse con miembros de la élite local (como las familias Perichón de Vandeuil y Gallo), dejando una ilustre descendencia en Buenos Aires que llega hasta la actualidad.
Antes de morir, el rey de España le había otorgado a Liniers el título hereditario de Conde de Buenos Aires por haber vencido a los ingleses. Su primogénito Luis heredó el título.
Años más tarde, en 1816, el propio Luis le solicitó al rey Fernando VII de España cambiar la denominación oficial del título por la de Conde de la Lealtad, en un claro repudio a la ejecución de su padre y como muestra de obediencia absoluta a la Corona española.
Liniers había sido arrojado a una fosa común en el monte cordobés. Décadas más tarde, la propia familia inició gestiones para recuperar su cuerpo. Aunque una de sus hijas mayores exigió fervientemente que los restos descansaran en la bóveda familiar del Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires, la presión diplomática fue mayor: en la década de 1860, sus restos fueron exhumados y trasladados definitivamente a España, donde hoy descansan con honores en el Panteón de Marinos Ilustres de Cádiz.
Este 26 de agosto de 2016, 216 años después de su fusilamiento en el monte de los Papagayos (los Surgentes, prov. Córdoba), volví por segunda vez a aquel lugar, pero sucedió algo diferente, transformamos la Historia, rememoramos su nombre, su existencia y su corazón, uniendo a un grupo de argentinos en aquel lugar para darle otro sentido más amable a la historia y aunque simbólicamente, que su pueblo pudiera hacer el duelo de manera pública y política y que su familia pudiera velarlo con orgullo.
Es difícil expresar con palabras y que se pueda entender la Historia más allá de la Historia, la sangre más allá de las perdidas en combate, y el poder de la humanidad cuando se unen desde el corazón…
